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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 295

Como si les hubiera caído un rayo en pleno día soleado.

En cuanto escucharon lo que dijo Vanessa, todos pusieron una cara de sufrimiento, como si acabaran de recibir la peor noticia del año.

Nayeli apretó los dientes, llena de rabia.

—¿Por qué son tan exagerados? Ni que hubiera venido a entrenar para el ejército.

A Almudena se le fue el color del rostro; la preocupación le nubló los ojos.

—Ya valimos… Apenas es el primer día y ya nos echamos encima a ese demonio de instructor. Lo que nos espera debe estar de miedo.

Violeta soltó un suspiro, resignada.

—Ojalá ese tal Sr. Ezequías no se la agarre contra nosotras nomás por gusto.

De pronto, a Nayeli se le prendió el foco, y miró a Vanessa con asombro.

—Oye, Vane, lo de la Universidad Santa Rosa del Valle y el entrenamiento ese siempre lo tienen bien guardado, ni en internet encuentras nada. ¿Cómo supiste ese chisme?

Vanessa sonrió, tranquila.

—Un profesor de medicina me lo contó.

En realidad, ese profesor se lo había soltado para convencerla de que se inscribiera en su carrera, pero ella no cayó en la trampa.

Las otras chicas escucharon la respuesta de Vanessa y no le dieron muchas vueltas, pensando que seguramente tenía familiares entre los profes de la universidad, o al menos algún contacto bien parado.

En medio de la plática, una chica apareció caminando en dirección al grupo.

Todas las miradas se clavaron en ella.

Quienes habían investigado sobre la Universidad Santa Rosa del Valle en redes la reconocieron de inmediato; no pudieron evitar gritar emocionados:

[¡Es la genio de primer año de la Universidad Santa Rosa del Valle!]

[No puedo creer que por fin la vea en persona, ¡la diosa de la universidad!]

[Está increíble, de verdad.]

[No inventen, es guapísima.]

Sin embargo, pronto surgieron las voces contrarias.

[No sé, yo digo que la famosa diosa está bastante normal. Ni se le ve bien la cara con tanta cosa encima, y puro maquillaje. Hasta maquillada, no le llega ni a los talones a Vanessa con la cara lavada.]

[Opino igual, Vanessa le gana por mucho.]

[Esa chava, ni con maquillaje le llega a Vanessa. Ahora imagínate sin él, menos.]

Nayeli, que escuchó cómo le echaban flores a su amiga, se hinchó de orgullo.

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