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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 365

Ahora Reynaldo ya no era el mismo de antes. Parecía que había perdido la memoria, lo que significaba que todo lo que Vanessa había hecho hasta ahora no había servido de nada.

Vanessa lo miró por un momento y, de repente, sonrió.

—No somos enemigos. Hace un momento no vi nada.

—Eres lista —soltó Reynaldo, dibujando una media sonrisa.

Se incorporó del sofá con calma, acercándose poco a poco hasta quedar frente a Vanessa.

Vanessa apenas medía uno sesenta y cinco y aquel hombre rozaba el metro noventa. Parado frente a ella la cubría por completo, y Vanessa tuvo que alzar la cabeza para poder mirarlo a los ojos.

Vanessa lo observó, su mirada se suavizó e intentó hablarle de forma tranquila:

—Tal vez hace un segundo pensaste que yo era una amenaza, pero ahora que todo se aclaró, quizás podamos ser amigos.

—¿Amigos? —repitió Reynaldo, como si acabara de escuchar el chiste más absurdo del mundo, y soltó una carcajada.

Pero esa expresión burlona se desvaneció de inmediato; sus ojos oscuros se volvieron penetrantes y se clavaron en ella.

—¿Una mocosa que ni siquiera ha terminado de crecer quiere ser mi amiga? ¿Tú crees que estás a mi altura?

Vanessa dibujó otra sonrisa, segura de sí misma:

—Por supuesto que sí, de lo contrario, ¿por qué habrían invitado a nuestra empresa a la reunión privada de La Sombra del Amazonas?

Al escuchar el nombre, Reynaldo se detuvo por un segundo, y en su mirada se notó una chispa de sorpresa.

—¿Sabes de La Sombra del Amazonas?

Vanessa asintió con una sonrisa tranquila:

—No solo sé de La Sombra del Amazonas, también sé que tú eres su líder. Eres el presidente de Sociedad Anónima del Sol Naciente.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó Reynaldo, ahora sí intrigado, mirándola con renovado interés.

Vanessa se encogió de hombros.

—Eso no te lo voy a decir.

Reynaldo no se molestó, pero insistió:

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