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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 445

Ese día, Vane acababa de cumplir su primer mes de vida. La familia organizó una fiesta en el hotel para celebrar el mes de nacimiento, y al terminar el evento, Aurora se ocupó en despedir a los invitados, así que dejó a la bebé al cuidado de la niñera. Sin embargo, cuando terminó de atender a todos, ni la niñera ni la niña aparecían por ningún lado.

Aurora entró en pánico. De inmediato llamó a la policía y, aprovechando las conexiones de la familia Vera, movió cielo y tierra buscando a su hija por todo Santa Rosa del Valle.

A los pocos días, encontraron a la niñera, pero ya sin vida. El paradero de la bebé seguía siendo un misterio y la policía sospechaba que la niña había fallecido.

Aurora se negaba a aceptar que su hija ya no estuviera. Durante todos estos años, nunca dejó de buscar señales de ella.

Mientras recordaba el pasado, Aurora volvió a sentir ese dolor tan profundo, porque ese día marcó su vida: perdió a su pequeña.

—Todo fue culpa de mamá… Yo nunca debí dejarte con la niñera —susurró Aurora, mirando a su hija con los ojos llenos de lágrimas.

Si no hubiera confiado a Vane a la niñera, jamás se la habrían robado.

Aurora estaba a punto de hundirse aún más en la culpa, cuando Vanessa rompió el silencio:

—Yo nunca te he culpado.

Aurora se quedó helada, sin poder siquiera sentir alegría, cuando escuchó a Vanessa continuar:

—Pero, la verdad, ya me acostumbré a vivir sin mamá. Ya pasé la edad en la que necesitaba una. Si esperas que acepte todo esto con una sonrisa y te diga “mamá” de corazón, creo que no puedo hacerlo.

Vanessa no le echaba la culpa a Aurora. En su vida, jamás supo lo que era tener una madre. Para ella, la palabra “mamá” era tan ajena como decirle así a cualquier desconocida.

Las palabras de Vanessa apretaron el corazón de Aurora como si la estuvieran exprimiendo.

Aurora abrió la boca, dudó y habló despacio, casi temblando:

—Lo sé… No voy a obligarte a aceptarme. Solo quiero que me des una oportunidad, aunque sea para poder verte de vez en cuando, ¿está bien?

Vanessa bajó la mirada, pero al final asintió:

—Está bien.

Aurora se sintió aliviada con esa pequeña respuesta.

Después de comer juntas esa tarde, Aurora se marchó.

Al regresar con la familia Vera, Aurora de inmediato mandó a comprar el departamento que estaba justo debajo del de Vanessa.

Las oportunidades no se esperan, se buscan. Viviendo abajo, podría ver a su hija todos los días.

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