Jimena ya estaba con el rostro lleno de lágrimas, en ese momento dejó caer su último vestigio de orgullo.
—Vanessa, me arrepiento.
Gritó hacia Vanessa.
Vanessa se quedó sorprendida, sabía lo orgullosa que era Jimena y lo difícil que debía ser para ella decir esas palabras.
Pero, ¿qué tenía que ver eso con ella?
Fue Jimena quien la traicionó primero.
Vanessa soltó una risa burlona:
—Qué lástima que en este mundo no hay medicina para el arrepentimiento.
Y añadió:
—Cada quien debe asumir la responsabilidad de sus decisiones, te lo dejo de tarea.
Jimena se quedó en silencio.
En aquel entonces, ella había testificado falsamente en favor de Celeste. Justo cuando Vanessa se enteró de que su oído izquierdo nunca volvería a escuchar, se encerró en su habitación y no quiso ver a nadie. La chica que solía ser tan alegre dejó de sonreír.
Jimena la había buscado entonces y le preguntó:
—¿Te arrepientes? Si no me hubieras salvado, tu oído izquierdo estaría bien.
En ese entonces, Vanessa ya no quería hablar con ella, y solo respondió con indiferencia:
—Cada quien debe asumir la responsabilidad de sus decisiones.
Ahora le devolvía esas mismas palabras.
Jimena sintió un nudo en el corazón, y tras meses de sentir frustración, su resistencia emocional se derrumbó. Se agachó y comenzó a llorar desconsoladamente.
—Lo siento, Vane, no debí mentir.

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