—Hola, Señorita Laura —Camila saludó con cortesía a su profesora, como de costumbre.
—Hola, Camila. —La sonrisa de la Señorita Laura se acentuó cuando vio el montón de hojas de examen que Luci llevaba—. he escuchado que has vuelto a sacar una nota perfecta en matemáticas adicionales.
—Sí, Señorita Laura. —Camila asintió obediente.
—¡Eres muy inteligente! Una alumna aventajada será popular en todas partes. —La Señorita Laura expresó su cariño por Camila y lanzó una profunda mirada a Cristal, que parecía enfurruñada.
Camila sonrió con modestia.
—No soy tan lista. Sólo tengo suerte.
La Señorita Laura siguió elogiando a Camila durante un rato antes de marcharse.
Con los documentos en la mano, Cristal miró con frialdad a Camila.
—¡Ja! Incluso has conseguido engatusar a una vieja bruja como ella. Eres muy intrigante.
Luci frunció el ceño.
—¡Cuida tus palabras, Cristal!
Camila era brillante y trabajadora, por lo que era natural que los profesores la apreciaran. Ella no buscaba de forma intencional el favor de nadie.
—Hablo lo que me da la gana Cristal resopló. Se cruzó de brazos y miró a Camila con frialdad. —No creas que puedes hacer lo que quieras sólo porque tienes a Dámaso Lombardini como apoyo. Sólo estudiaré cuatro años en el extranjero. Cuando regrese cuatro años después, veremos si todavía consigues aferrarte a él.
Camila frunció el ceño. A pesar de haber sido provocada, se mantuvo cortés.
Las dos chicas discutían y el ambiente se iba caldeando. Camila con rapidez detuvo a Luci.
—Olvídalo.
Por el bien del padre de Cristal, no quería volver a tener conflictos con ella.
—¡No podemos dejarla ir! Es tan malagradecida. —Luci se puso más agitada.
—¡Te reto a que vuelvas a decirlo! Cristal rechinó los dientes y miró fijo a Luci.
Después de los últimos incidentes, sabía que no podía permitirse ofender a Camila, pero Luci era un caso diferente. Ante este pensamiento, Cristal alargó la mano y empujó con fuerza a Luci. Las hojas de examen que Luci llevaba le bloqueaban la vista, por lo que no podía ver con claridad las acciones de Cristal. Cayó al suelo con un ruido sordo y las hojas del examen se esparcieron por todas partes.
Era una tarde de pleno verano. Estaban en un pasillo abierto sin ventanas ni sombra alrededor. En ese momento, sopló una ráfaga de viento y esparció los papeles. Algunos salieron volando hacia las esquinas, mientras que otros se quedaron pegados a las paredes. Y lo que era peor, algunas hojas salieron volando hacia otras zonas del campus.

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