Entrar Via

Secreto de mi esposo ciego romance Capítulo 378

Dámaso soportó la locuacidad de Zacarías durante todo el vuelo.

Al final, el avión aterrizó en Adamania.

—Conejita y el marido de Conejita, ¡pronto nos volveremos a ver! —Zacarías tomó su equipaje y se despidió de Camila y Dámaso a la salida del aeropuerto—. ¡No me echen mucho de menos!

Camila se frotó los ojos cansados y gimió:

—¿Por qué íbamos a echarle de menos?

Calculó que Zacarías y ella no habían intercambiado más de veinte frases. Dámaso le había hablado aún menos.

Sin embargo, Zacarías actuaba como si estuvieran cerca.

«¿Significa eso que es demasiado despreocupado o que es tonto?».

Camila se estiró lánguidamente y se volvió para buscar a Dámaso. En su lugar, se encontró cara a cara con una mujer que sacaba una maleta del aeropuerto.

Llevaba una coleta alta y vestía un elegante traje a medida.

Sin embargo, sus enormes gafas de sol le tapaban parte de la cara. Camila no pudo reconocerla.

—Tsk, tsk...

La mujer resopló con desdén.

—Señora Lombardini, debería ver a un médico por su vista.

Camila se quedó de piedra. Su somnolencia desapareció al instante.

«Esa voz...».

La mujer se quitó las gafas de sol y miró a Camila con frialdad.

—¿Qué le pasa? Es muy olvidadiza. Nos acabamos de ver ayer, ¿y ya se ha olvidado de mí?

Camila confirmó la identidad de la mujer una vez que se quitó las gafas de sol.

Esa mujer era Karen Méndez.

«No me extraña que siga sintiendo que a Zacarías le falta algo. Ha olvidado a su cínica hermana menor».

—¡Karen!

Capítulo 378 Hermanos 1

«No importa cómo uno se presente al público, no puede evitar mostrar su verdadero carácter a la familia».

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Secreto de mi esposo ciego