Entrar Via

Secreto de mi esposo ciego romance Capítulo 526

—¿Adivina con quién me encontré?

—¿Quién?

—Camila.

Tan pronto como se mencionó el nombre, hubo un profundo silencio al otro lado de la línea. Después de un momento, Jacobo suspiró.

—Llevas años buscándola y resulta que se ha convertido en doctora en un pequeño pueblo. Sin embargo, tiene sentido. ¿No estaba estudiando medicina cuando ustedes dos se casaron? Cometimos un error al suponer que ella heredaría el negocio de Tapia o de los Méndez. Hemos estado investigando en esa dirección todos estos años. ¿Quién hubiera pensado que Basilio le permitiría dedicarse a su pasión?

Dámaso entrecerró los ojos, con la mirada fija en la mujer vestida con bata quirúrgica. Habían pasado cinco años. Había adelgazado, crecido y se había vuelto aún más cautivadora.

—Eso es todo por ahora. —Camila le entregó una página entera de notas a Carlos, diciendo—: Si tiene alguna pregunta, puede encontrarme en mi oficina. —Con eso, se dio la vuelta y se fue.

Dámaso estaba a menos de 15 metros de distancia de ella. Sin embargo, Camila no miró en su dirección ni se dio cuenta de su presencia. Todo lo que quería por ahora era retirarse a su oficina y dormir un poco. Después de una agotadora cirugía de trece horas, estaba exhausta y hambrienta.

Una vez de vuelta en su oficina, Camila se cambió rápido de ropa y se refrescó. Luego, comenzó a mordisquear un sándwich mientras le enviaba mensajes de texto a Zacarías.

«La cirugía de ayer acaba de concluir. ¿Puedes ayudarme y dejar a los niños en el jardín de niños más tarde?».

«Dios mío, Conejita, ¿no puedes tomarte un descanso?».

Zacarías respondió en un abrir y cerrar de ojos.

«¡Llevas en el quirófano desde ayer por la tarde!».

Capítulo 526 Adivina con quién me topé 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Secreto de mi esposo ciego