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Secreto de mi esposo ciego romance Capítulo 572

—Hmm.

Serafina se dio unas palmaditas en el vientre, algo avergonzada. —¡Ya no puedo comer más!

—Mami, Sim, coman despacio. ¡Voy a ver caricaturas allá!

Camila regresó a la mesa, lanzando una mirada sospechosa a Simeón. Bajó la voz y preguntó: —¿Qué le diste de comer?

Simeón frunció el ceño, desconcertado. —Solo le compré helado.

—¿Eso es todo?

—Sí.

Simeón seguía igual de confundido. —Normalmente come más que yo todos los días. Pero esta noche...

—Quizá no se siente bien.

Camila suspiró suavemente. —Mañana saldré temprano del trabajo y la llevaré al hospital.

Simeón asintió. —Está bien.

Serafina, que veía sus caricaturas desde lejos, no tenía idea de la gravedad de la situación.

En secreto, planeaba cómo colarse de nuevo a la casa de Dámaso para comer fresas al día siguiente...

Después de bañar a los dos niños y acostarlos por la noche, Camila no podía dormir. Salió al balcón a mirar las estrellas.

No había ninguna noticia de Dámaso.

Sostenía el teléfono, reproduciendo una y otra vez el video que Salazar le había enviado.

¿De verdad fui tan malhumorada esta tarde?

¿Mi carácter fue tan malo que... hizo que Dámaso se rindiera después de buscarme durante cinco años? ¿Ya no quiere acercarse a mí?

Suspiró y borró el video de su teléfono, sintiendo la brisa fresca de la noche.

Olvídalo.

Si no quiere acercarse de nuevo, que así sea.

Después de todo, había sobrevivido los últimos cinco años sin él.

A la tarde siguiente, Camila salió temprano del trabajo y recogió a los dos niños del jardín de infancia.

—¡No me siento bien!

Serafina lloraba camino al hospital. Con lágrimas corriendo por sus mejillas, decía: —¡No quiero ir al hospital!

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