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Señor Lafuente, su esposa ha pedido el divorcio hace tiempo romance Capítulo 814

Como antes de la fiesta sí había señal, y no se había tomado ninguna medida para silenciar nada, resultaba curioso que justo durante lo que les pasó a ellos se diera esa falla...

—¿Fue pura coincidencia, o alguien ya sabía que esto iba a suceder esta noche y por eso se preparó con anticipación? —preguntó Cristian.

Romeo negó con la cabeza.

—No tengo claro eso. Según cuentan quienes filtraron todo en internet, la conexión en el salón del banquete no volvió a funcionar bien sino hasta un buen rato después de que nosotros ya nos habíamos ido, y fue entonces cuando lograron grabar con audio.

Cuando terminaron de comentar esto, ya habían subido al piso de arriba, donde todos los esperaban para comenzar la junta, así que dejaron ahí la conversación.

No obstante, al entrar a la sala de reuniones, todas las miradas se dirigieron hacia Rebeca casi al mismo tiempo, sin que nadie se lo propusiera.

Todos ya habían visto lo que circulaba en internet sobre ella.

Aunque siempre supieron que Rebeca era una mujer casada y con una hija, y les había dado curiosidad quién sería su esposo, jamás habrían imaginado que se tratara justamente de Logan.

Su empresa mantenía una relación de colaboración constante con Grupo Lafuente, razón por la cual Logan había visitado Tylerty en persona más de una vez; sin embargo, nunca notaron ni sospecharon que Rebeca y él fueran, en realidad, esposos.

Además, siempre habían creído que la confianza y consideración que Cristian le tenía a Rebeca se debía simplemente a su indiscutible talento, pero recién ahora se enteraban de que ella era, de hecho, su verdadera jefa. Y que ella había sido quien había creado el CUAP.

En ese instante, todo el personal de Tylerty sentía una mezcla de asombro y confusión al mirar a Rebeca.

Al percibir todas esas miradas puestas sobre ella, Rebeca comprendió que seguramente ya habían visto las noticias circulando en internet. Sin mostrar ninguna expresión particular, dijo con tono sereno:

—Comencemos con la reunión.

Todos respondieron enseguida:

—¡Sí, por supuesto!

Mientras tanto, apenas Carolina llegó a casa, bajó del auto y subió corriendo hacia el piso de arriba. Justo cuando ella entraba por la puerta, el auto de Logan también ingresaba al patio; al verla subir corriendo, él bajó del auto y la siguió escaleras arriba.

En la planta alta, Juliana permanecía frente a la puerta cerrada, con el rostro lleno de preocupación. Al verlo llegar, le dijo:

—Ya estoy resolviendo el tema de internet —respondió Logan—. Y con Grupo Lafuente, también ya avisé a quien correspondía; en un rato tendremos una reunión al respecto.

—Está bien —dijo Santiago.

En realidad, este asunto también repercutía de cierta forma en Santiago. De no haberse bloqueado el sonido ni cortado la conexión en el lugar, y de haberse filtrado todo el incidente completo a internet, las consecuencias habrían sido mucho más graves. Porque lo de Logan no se limitaba a una simple infidelidad: la mujer con la que le había sido infiel a Rebeca tenía, precisamente, ese tipo de vínculo con ella, y para colmo, el comportamiento de toda esa familia era...

Logan había sido un hijo ejemplar desde niño, sin darles jamás motivo de preocupación, ni a él ni a Sara. Aun así, Santiago sabía que, dado lo absorbido que siempre había estado por el trabajo, en realidad nunca había podido dedicarle demasiado tiempo ni atención a la crianza de su hijo.

Como padre, sentía que, en cierto modo, tenía una deuda pendiente con Logan. Por eso, aunque lo sucedido esa noche pudiera perjudicar su carrera política, en ese momento no encontraba en sí mismo la manera de dirigirle palabras de reproche a su hijo.

Sin embargo, en lo que respectaba a Natalia y a toda su familia...

Se masajeó el entrecejo y dijo:

—Logan, corta toda relación con los Mena de una vez por todas.

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