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Sin Segundo Hijo, Sin Ti, Solo Divorcio romance Capítulo 551

Vincent se ablandó y cedió.

—Está bien.

Vanessa aplaudió, radiante.

—¡Papi es el mejor! ¡A ti te quiero más!

Temiendo que tropezara, Vincent la sujetó por los hombros.

—Ya, ya, tranquila. Cuidado, no te vayas a caer.

Vanessa se lanzó a sus brazos entre risitas. Vincent estiró la mano y le acomodó el pelo despeinado, sonriendo.

—¿De verdad extrañas tanto a mami?

Ella asintió con seriedad.

—Ajá. Muchísimo. Hace tanto, tanto que no la veo, y una eternidad que no duermo a su lado.

Vincent se quedó callado ante eso. Tomó su manita y la llevó al sofá. Después de sentarse, no habló en un buen rato. Tampoco miró el teléfono. «¿De verdad es lo correcto este divorcio? ¿Para Scarlett y para mí? ¿Para Vanessa?».

Antes de que pudiera deshacer el nudo que tenía en el pecho, unos pasos sonaron en la puerta. Levantó la vista. Era Scarlett. Ella entró a la sala y se detuvo al verlos a ambos en el sofá, mirándola. Vanessa, sin embargo, no corrió hacia ella como con tantas ganas había querido hacerlo. No la llamó. No corrió. Recién cuando Scarlett se acercó a ellos, murmuró al fin:

—Mami.

Al oírlo, Scarlett sintió que algo se le retorcía por dentro. Bajó la vista hacia su hija y logró esbozar una sonrisa.

—Cariño, es lunes. ¿Por qué no estás en el jardín?

Vanessa la miró.

—Papi y yo te estábamos esperando a que volvieras a casa.

Scarlett echó una mirada a Vincent. Él no dijo nada. Solo la observaba. Tras un largo momento, ella se agachó y tomó a Vanessa por los brazos. Su voz era suave.

—Vanessa, mami y papi tenemos algo importante que atender. Deja que Lily te lleve primero a la escuela, ¿sí?

El labio inferior de Vanessa se adelantó, con las lágrimas ya asomando. Los ojos se le pusieron rojos.

—Mami, anoche hice figuritas de plastilina yo solita. Es toda nuestra familia. Sube a verlas. Por favor.

Por un segundo, Scarlett se sintió a la deriva. Esta Vanessa, callada, obediente, era como si la de antes hubiera regresado. A Scarlett también se le llenaron los ojos de lágrimas. Atrajo a Vanessa hacia sí, con la voz entrecortada.

—Vanessa… gracias por seguir queriendo a mami.

Vanessa no se resistió. Solo apoyó las manitas con suavidad sobre los hombros de Scarlett.

—Mami, ¿subes conmigo?

Scarlett se quedó callada. Pensó en el motivo por el que había vuelto ese día. Y aun así, no pudo decir que sí. Le acarició el pelo a Vanessa.

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