Resulta que amar y no amar es así de evidente.
Soraya se contuvo de armar un escándalo y solo soltó una frase sarcástica.
—Amor, lleva a la señorita Cáceres a su revisión. Si le llega a pasar algo, tendrías que acompañarla de nuevo al hospital, y siendo un hombre casado, no sería bueno que la gente lo malinterprete.
Patricia movió los ojos y sus largas pestañas ocultaron las emociones en su mirada; se acercó nuevamente a Marco.
Soraya comprobó de primera mano el poder de la desvergüenza.
Marco pareció darse cuenta de que su comportamiento había sido inapropiado.
Levantó la vista y lanzó una mirada fría a Soraya, advirtiéndole que no hablara de más.
Luego soltó la mano de Patricia, se apartó un poco y sonrió con indulgencia. —Ya estás grande y sigues siendo tan atrabancada como antes.
Patricia soltó una risita y lo miró con reproche fingido. —Tú tampoco has cambiado. Desde chicos, siempre haces un escándalo cada vez que me lastimo. Ya no soy una niña. Mira, Soraya ya se puso celosa...
Mientras hablaba, Patricia miró hacia Soraya, sonriendo con los ojos entrecerrados.
—Soraya, no lo malinterpretes. Mar es así, se acostumbró a cuidarme desde pequeños. Ustedes llevan tanto tiempo casados, seguro ya sabes que él siempre exagera las cosas.
¿Patricia estaba dando explicaciones?
¡No!
Estaba marcando su territorio.
Patricia le estaba diciendo a Soraya: el Marco que está contigo no es así, pero conmigo, Patricia, tiene esa preferencia.
Y además enfatizó su vínculo desde la infancia, dejando claro que Patricia no solo era el amor de Marco, sino su amor de toda la vida.
Soraya se encontró con la mirada sonriente de Patricia. Mantuvo la sonrisa en el rostro, pero sentía como si le hubieran arrancado un pedazo del corazón con un cuchillo, dejando que el viento helado entrara por el hueco.
Soraya no mostró nada, ignoró la provocación de Patricia y desvió la mirada. —Amor, recuerda llegar a casa para cenar. —Lanzó esa frase a Marco y se dio la vuelta para irse.
Mantuvo la espalda tercamente recta, como si así pudiera ocultar su vergüenza y desdicha.



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