Entrar Via

Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 149

Los bebés que nacían de esa forma pesaban más de tres kilos, cumpliendo con los estándares de tamaño y peso.

Bianca también quería lograrlo, así que leyó mucho al respecto y decidió empezar a hacer ejercicio moderado, siempre dándole prioridad al cuidado de su embarazo.

De repente, sintió que su vida había adquirido un nuevo matiz. Estaba gestando una nueva vida, la familia Núñez tenía una nueva esperanza de continuar con su legado.

Justo cuando Bianca se preparaba para dormir, Vicente le envió una nota de voz:

—No te olvides de la Cumbre Tecnológica de mañana. Todos los asistentes tienen gran trayectoria. Tu investigación ha llamado mucho la atención y será mencionada en el evento. Además de tu artículo científico, tendrás la oportunidad de mostrar otros de tus logros. ¡Ya veremos si gente como Melisa se atreve a menospreciarte después de esto!

Bianca repasó mentalmente el itinerario del día siguiente.

Temprano por la mañana, recibió un mensaje del asistente personal de Damián.

Le informaba que no era necesario que le enviara comida por la mañana, pero sí por la noche.

Bianca se sintió aliviada. Ese día se celebraba la Cumbre Tecnológica, pronto tendría que ir a la empresa para arreglar los últimos detalles, y al mediodía debía estar en el recinto. Iba a estar tan ocupada que no tendría tiempo de cocinarle a Damián.

Aun así, tras pensarlo un momento, se apresuró a preparar algunos platillos caseros.

Huevos revueltos con camarones y vieiras, brócoli salteado, champiñones salteados con trufa y lomo de cerdo importado al sartén con trufa negra.

Todos eran platillos que Damián solía disfrutar en el pasado, cuando solían comer juntos.

En aquel entonces, ver que él probaba un bocado más de su comida la llenaba de alegría por mucho tiempo...

Al recordar el pasado, la expresión de Bianca se volvió impasible.

Guardó la comida en recipientes térmicos y le dio instrucciones a la empleada:

—Llévale esto al señor Figueroa a la hora del almuerzo. Puede que no esté, pero no importa. Se lo comerá en la noche.

Si se lo comía o no, le daba exactamente igual; su actitud era simplemente la de cumplir con su trabajo por el que estaba cobrando.

Las nuevas empleadas eran muy amables. Aunque Bianca no entendía por qué Damián había despedido a todo el personal anterior.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa