Melisa negó con la cabeza.
Solo temía que Bianca hiciera un escándalo y los dejara en ridículo frente a Damián Figueroa.
—Conociendo a alguien como Bianca, es imposible predecir qué locura hará. Solo me da lástima que una empresa tan prometedora como BN Innovación esté en manos de alguien tan cegado como Vicente. Si yo estuviera a cargo, las cosas serían muy diferentes.
Xavier Soler asintió levemente.
—Muchos hombres ni siquiera te llegan a los talones, incluido Vicente. Irte de su empresa fue la decisión más inteligente que pudiste tomar.
Melisa sonrió con modestia.
—Hago lo que puedo, es la experiencia de todos estos años. Pero de verdad me gustaría hablar con alguien de la familia Ávila. ¡Lo que está haciendo Vicente es cruzar la línea! Todos somos parte del mismo círculo científico; si podemos ayudarlo a entrar en razón, debemos hacerlo.
Al ver su insistencia, Xavier accedió.
—De acuerdo, yo me encargo de arreglarlo.
Melisa se sintió aliviada.
En cuestión de minutos, se vio rodeada de las figuras más influyentes del ámbito tecnológico.
Melisa brillaba demasiado. Todos gravitaban hacia ella, buscando colaboraciones y ofreciéndole cheques en blanco para que se uniera a sus equipos.
Mientras tanto, Clara observaba el contraste. Alrededor de ella y Bianca no había nadie, excepto un par de hombres maduros de aspecto repulsivo que intentaban coquetear con Bianca.
—¿Acaso esta gente está ciega? ¡Los que se acercan a ti son pura basura, mientras que los de Melisa son guapos y millonarios!
Apenas terminó de hablar, otro hombre mayor, medio calvo y con intenciones descaradas, se acercó a escanear a Bianca con la mirada.
—Señorita, ¿cuál es su nombre? Creo que podríamos ser muy buenos amigos.
Bianca frunció el ceño. Estaba a punto de rechazarlo secamente cuando vio a Damián Figueroa acercarse.
Clara, que ya estaba lista para espantar al viejo baboso, se quedó inmóvil al ver a Damián.
¿Acaso el señor Figueroa se quedaría de brazos cruzados viendo cómo acosaban a su propia esposa?
—¡Damián! —lo llamó Melisa a lo lejos.
Sus admiradores de inmediato se apartaron, abriéndole paso a Damián Figueroa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa