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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 158

Minutos después, Sebastián entró al salón privado y encontró a Vicente Ávila esperándolo. Miró a su alrededor con curiosidad.

—¿Y Bianca?

Vicente sonrió con resignación.

—¿Qué pasa? ¿No puedes firmar solo conmigo?

Sebastián soltó una carcajada.

—Me pregunto de dónde sacaste a alguien tan brillante, Vicente. Su capacidad analítica es asombrosa; tenerla a cargo del proyecto es una garantía de éxito absoluto.

Actuó como si la advertencia de Melisa jamás hubiera ocurrido.

Vicente se alegró genuinamente al escucharlo.

Sabía que Sebastián tenía criterio propio, a diferencia de Julián, que se convertía en un idiota descerebrado con solo escuchar a una mujer victimizarse.

Hacía unos minutos, Julián lo había llamado desde otro número exigiéndole reunirse, gritándole que Bianca le había lavado el cerebro y que su empresa iba rumbo a la quiebra.

¡Qué chiste!

BN Innovación había sido construida piedra sobre piedra por Bianca. Todo el músculo intelectual venía de ella.

Al final, Julián lo había amenazado con delatarlo ante Don Federico y Doña Tatiana para que obligaran a Vicente a romper toda relación con Bianca.

Vicente estaba harto.

Le lanzó un ultimátum definitivo.

—Cortamos lazos. Jamás volveremos a hacer negocios.

Sus padres adoraban a Bianca desde hace años, ¡la querían como a una hija! En cuanto supieran que estaba de vuelta en el país, apresurarían su retorno del extranjero solo para verla.

Recordando aquello, Vicente estrechó la mano de Sebastián y miró su reloj.

—Voy a llamarla para ver por dónde viene. Siempre es muy puntual.

Sebastián asintió, haciéndole una seña para que procediera.

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