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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 194

Al salir de las oficinas de Tecnología Titán, lo primero que vio Bianca fue a Perla Figueroa. Parecía haber calculado el tiempo a la perfección, pues llegaba justo en ese momento con unos lujosos recipientes de comida en las manos.

Al ver a Bianca, Perla fingió ignorarla por completo. Abrió deliberadamente uno de los recipientes, asegurándose de que el aroma se esparciera, con la clara intención de humillarla:

—¿Dónde estará mi querida Melisa? Le preparé toda esta comida, quiero que venga a comer calientito. ¡Esta sopa estuvo hirviendo a fuego lento durante seis horas! ¡Las mujeres necesitan nutrirse bien con una buena sopa!

Al girarse esperando ver la reacción herida de Bianca, se dio cuenta de que la chica ni siquiera había detenido su paso.

¡Perla sintió que la sangre le hervía de furia!

¡Tanto esfuerzo desperdiciado en intentar llevarse bien con esa malagradecida! A partir de ese día, juró que no volvería a dirigirle la palabra.

El gerente general de la empresa, Andrés, quien acompañaba a Bianca a la salida, no pudo evitar hacer un comentario lleno de envidia:

—La señorita Serrano sí que tiene suerte. En estas familias ricas siempre hay guerras entre suegras y nueras. Es rarísimo ver a una futura suegra que mime y consienta tanto a la novia de su hijo sin que siquiera se hayan casado.

Bianca guardó silencio absoluto.

Vicente, incómodo, le indicó a Andrés que no era necesario que los acompañara más allá.

Pero Andrés, ansioso por quedar bien, añadió:

—El señor Figueroa también la adora. El hermanito de la señorita Serrano apenas tiene dos años y ya le dice 'papá-cuñado' al jefe. ¡Ayer el señor Figueroa lo trajo cargado en brazos hasta la oficina! ¡Parecían la familia perfecta! Ya lo decían los abuelos: 'el hombre que ama a su mujer, atrae la fortuna'.

Vicente ya estaba harto de escucharlo.

—Ese cuento de 'el hombre que ama a su mujer, atrae la fortuna' es un invento de mujeres desesperadas y sin poder, para darse un poco de consuelo psicológico —respondió Vicente, tajante—. Es como cuando alguien recibe una paliza y le grita a su agresor '¡el karma te castigará!'. ¿Qué karma? Si de verdad existiera el karma, no habría gente mala en el mundo.

Andrés tragó saliva, pero Vicente no había terminado.

—Si de verdad amar a tu mujer garantizara el éxito financiero, ¿por qué los grandes magnates tienen tantas amantes, crían hijos fuera del matrimonio y se divorcian tantas veces, y aun así se vuelven más asquerosamente ricos? ¿Acaso no ha visto cuántas esposas e hijos de diferentes madres tiene Elon Musk?

Si el universo funcionara con esa lógica, Damián Figueroa ya debería estar en la bancarrota.

Pero, por el contrario, las proyecciones para el próximo trimestre del Grupo Figueroa acababan de publicarse, ¡y superaban con creces las ganancias del trimestre anterior!

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