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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 21

—¿Qué haces tú aquí? —preguntó Melisa, secándose el cabello mientras ajustaba su bata de baño. Al alzar la vista y ver a Bianca, no pudo ocultar su sorpresa.

Su mirada se posó en la caja de preservativos que Bianca llevaba en la mano, pero en lugar de avergonzarse, habló con total descaro.

—Ah, es que mi trabajo me exige mucho. Además, el embarazo arruina la figura por completo y eso es algo que no puedo aceptar. Creo que, antes de amar a un hombre, una mujer debe amar su carrera y a sí misma. Por eso no planeo tener hijos. El amor propio atrae el amor de los demás, ¿no crees?

Hizo una pausa y miró de reojo el vientre de Bianca.

—Ya me enteré de lo que pasó hoy. Todo fue porque Damián me dio ese regalo como felicitación por mi próximo ingreso a BN Innovación. No te preocupes por los daños, hablaré con él para que no sea tan duro con una mujer embarazada. Tranquila, Damián siempre escucha lo que yo le digo.

Bianca observó cómo Melisa actuaba como la dueña y señora de la casa. Sin una pizca de vergüenza o incomodidad, le arrebató de las manos la caja de preservativos que ya estaba abierta.

No hacía falta tener mucha imaginación para saber con quién los usaría.

Lo que Bianca nunca imaginó fue que, en el poco tiempo que llevaba fuera, Damián Figueroa ya había instalado a Melisa allí, en el mismo lugar que alguna vez fue su hogar matrimonial.

Al ver las sábanas revueltas y escuchar a Melisa marcando territorio, Bianca sintió que el estómago se le revolvía.

—Si te gusta la investigación científica —continuó Melisa—, cuando nazca tu bebé, puedo recomendarte para que entres a BN Innovación. Podrías ser mi asistente, yo te enseñaría. La ciencia no es como preparar café o hacer la comida, requiere usar el cerebro y los estándares son muy altos. Si intentas aprender por tu cuenta, jamás lograrás nada. Entre mujeres debemos apoyarnos, ya sabes.

Escuchar esa frase salir de la boca de Melisa le pareció a Bianca un chiste de mal gusto.

De pronto, recordó el video de Bárbara Figueroa destrozando su departamento. Cuando rompió esos documentos, Bárbara tomó fotos y las envió a un grupo.

En las cámaras de seguridad no se distinguía bien a quién.

Pero ahora, todo encajaba. Seguramente se las había enviado a Melisa y a su círculo.

—No sé de dónde saca el valor una amante para pararse frente a mí y decirme todas estas cosas —respondió Bianca con frialdad.

La expresión de Melisa se tensó por un segundo, pero luego esbozó una sonrisa de resignación. Dio media vuelta con aire de superioridad, dispuesta a irse.

—¿Dónde está la caja negra que dejé aquí? —exigió saber Bianca.

Melisa ya había abierto la puerta. Inés, la empleada, estaba esperando afuera. Melisa respondió sin darle importancia:

—Damián mandó que la tiraran.

Bianca sintió que la sangre se le helaba. Dio un paso al frente.

—¿Qué dijiste? ¿Que Damián la mandó tirar?

Capítulo 21 1

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