Bianca suspiró. Empezaba a arrepentirse de haber llevado a Clara con ella.
Un segundo después, la aguja de la ruleta se detuvo... y la apuntó directamente a ella.
El ganador de la ronda anterior tenía el derecho de volver a girar, y en ese turno, Damián había logrado que la aguja apuntara a Bianca.
Clara no pudo evitar murmullarle:
—¿Qué clase de casualidad es esta? ¿Será que el señor Figueroa lo hizo a propósito para vengarse y defender a Melisa?
Si Bianca perdía, ¿hasta dónde llegarían Melisa y sus perritos falderos para humillarla?
—Bianca, perdóname... creo que te metí en un buen problema. Si el señor Figueroa puede controlar los dados, seguramente hará que pierdas para que todos se burlen de ti... —murmuró Clara, empezando a sentir verdadero pánico.
No debió haber sido tan impulsiva.
Bianca le dio unas palmaditas en la mano a Clara para tranquilizarla. Miró los dados que le habían puesto enfrente y luego escuchó a Damián decir:
—Tú primero.
Bianca no tenía ni idea de cómo jugar a eso.
Los demás la observaban como si esperaran un buen espectáculo.
Xavier frunció el ceño. Era obvio para él que el arrebato anterior de Bianca había sido un simple ataque de celos...
El sonido de los dados agitando el vaso resonó en la sala. Bianca no destapó su vaso; simplemente levantó la vista hacia Damián.
Él ni siquiera la miró. Agitó su vaso con pereza y lo destapó de inmediato.
—¡Seis, seis, seis! ¡Tres iguales! ¡Eres un monstruo, amigo! —festejó Lorenzo.
De pronto, todas las miradas se clavaron en Bianca.
Ganarle a eso era imposible.
A menos que ella también sacara el máximo puntaje, lo cual solo resultaría en un empate.
Para cualquier persona con dos dedos de frente, era evidente que Damián estaba dándole una lección en nombre de Melisa.
Bianca miró a Damián.
Él le devolvió una mirada fría y distante. Bajo las luces tenues del club, sus ojos ocultaban emociones imposibles de descifrar.
—Ábrelo, ¿o ya te dio miedo? —la provocó Tiago.
Romeo se acercó y destapó el vaso de Bianca sin pedir permiso:
—Tres, cinco, seis... Catorce puntos. ¡Perdiste!
A Clara se le encogió el corazón. Se puso de pie de inmediato, dispuesta a recibir el castigo en lugar de Bianca.

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