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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 534

Los documentos cayeron esparcidos por el suelo.

Lorenzo Valdés estaba atónito:

—Señor Ávila, ¿cómo puede hacer algo así? ¡Esto es ir demasiado lejos! Mi cuñada es el tesoro de Damián. ¡Tratarla de esta forma hará que mi amigo le pida cuentas!

Vicente ni siquiera se molestó en mirar a Lorenzo. Clavó sus ojos en Melisa y, señalando los papeles en el suelo, ordenó:

—¡Recógelos!

En toda su vida, nadie se había atrevido a faltarle el respeto así a Melisa. Y para colmo, era un hombre al que ella alguna vez había admirado e incluso estuvo a punto de convertirse en su colega.

El hecho de que Vicente Ávila la humillara de esa manera por culpa de alguien como Bianca la llenaba de indignación.

¿En qué era mejor Bianca que ella?

¡Ni en estudios ni en capacidad lograba superarla en nada!

Y, sin embargo, Vicente actuaba así por ella...

—No pensé que usted, señor Ávila, fuera un hombre tan falto de modales como para agredir a una mujer.

Vicente estaba furioso:

—Veo que dominas a la perfección el arte de manipular las palabras, ¿verdad? Cuando presumes en internet de ser una mujer fuerte sin haber logrado un solo mérito real, buscando el aplauso de ignorantes que dicen que eres mejor que muchos hombres, ahí no mencionas nada del género. Pero cuando hay problemas, en vez de asumir los hechos, mezclas la verdad con tu condición de mujer. ¿Debo decir que eres una manipuladora nata o que, como supuesta científica, careces por completo de lógica?

Melisa jamás imaginó que Vicente recurriría a los ataques personales e incluso menospreciaría su profesionalismo.

¡Era el colmo!

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