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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 562

Bianca no se quedó a escuchar la respuesta y cerró la puerta de inmediato.

En otro tiempo, la curiosidad la habría consumido y habría necesitado saber la respuesta con desesperación.

Pero ahora...

Recordaba perfectamente cuando estaban inspeccionando la empresa subcontratada. Los materiales de construcción colapsaron de repente, y ella vio con sus propios ojos cómo Damián ignoraba por completo su propia seguridad para lanzarse sobre Melisa y protegerla con su cuerpo.

En el yate, durante la fiesta de la familia Soler, cuando ambas fueron tomadas como rehenes, él no dudó ni un segundo en saltar a las aguas profundas para salvar a Melisa.

Incluso, una vez a salvo en la orilla, cuando Bianca abofeteó a Melisa.

Al presenciarlo, a él no le importó en absoluto la amenaza de su abuela de dejarlo en la calle y expulsarlo de la familia si se atrevía a separarse de ella. En ese mismo instante, le exigió el divorcio.

El teléfono sonó; era Vicente Ávila preguntando por el asunto de la familia Chu. Bianca le contó todo con lujo de detalles, incluyendo la pregunta que había hecho Perla en el pasillo.

Vicente se quedó en silencio un momento antes de responder.

—Hiciste bien en no escuchar. Que un hombre diga que ama a una mujer no sirve de nada. Las promesas son aire. Lo que importa es lo que elige cuando las cosas se ponen feas.

—Sí, lo sé —asintió Bianca—. Pero, ¿me llamaste tan tarde solo para decirme esto?

Vicente no había olvidado el verdadero motivo de la llamada.

—Te llamo por el plan de cooperación que lleva Tomás Santillán. El proveedor de capacidad de cómputo que había conseguido hoy se echó para atrás y desapareció. Necesitamos buscar otro urgente. Por suerte, me enteré de que uno de los tres gigantes de este sector, un empresario que vivía en el extranjero, acaba de regresar al país.

—Envíame toda su información, lo más detallada que puedas —dijo Bianca, esbozando una sonrisa—. Mañana, en cuanto termine de dar mi reporte semanal en el Grupo Figueroa, haré una cita con él.

—¡Hecho! Eres un estuche de monerías, puedes encargarte de la estrategia y de la acción sin sudar. Supongo que todos esos años en la empresa de los Figueroa sirvieron de algo —bromeó Vicente.

A Bianca no le molestó el comentario.

Siguieron charlando un rato más sobre el panorama actual del mercado tecnológico.

El sector de tecnología, incluyendo el alquiler de capacidad de cómputo, materiales semiconductores y chips, parecía estar entrando en una mala racha para la segunda mitad del año.

Las acciones tecnológicas caían en picada y los grandes inversionistas extranjeros estaban retirando sus fondos. La falta de liquidez mantenía al mercado estancado, agotando la paciencia de todos.

Todos estaban en el mismo barco, y esa crisis amenazaba las ganancias de su propia empresa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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