Simplemente había dado en el clavo. Había tocado el punto débil de Bianca, y ella, muerta de rabia y humillación, había perdido el control.
Al parecer, Bianca estaba decidida a quedarse con ese acceso a la transmisión en vivo que el señor Quintero le había ofrecido.
Un pase para ver la conferencia científica era suficiente para darle a Bianca una reputación enorme y elevar su estatus por las nubes.
Además, ser un espectador era muy distinto a ser un invitado especial. Los invitados tenían que subir al escenario, exponer sus teorías y enfrentar las preguntas capciosas del comité organizador.
Si Bianca llegara a subir, sin saber absolutamente nada, su farsa quedaría al descubierto de inmediato.
Al sopesarlo, era obvio que Bianca preferiría asegurar el pase para ver la transmisión.
Melisa le explicó toda la situación de principio a fin a Xavier.
El rostro de Xavier se oscureció.
Él conocía perfectamente las implicaciones de todo eso; precisamente por eso había intentado conseguir ese pase para Bianca.
Pero con el escándalo que Melisa estaba armando, si esto llegaba a oídos del señor Quintero, Bianca perdería su oportunidad.
—¿Qué piensas hacer al respecto? —le preguntó Xavier, mirando la marca en su rostro.
Melisa sacó su polvo corrector y le pasó el espejo a Xavier, pidiéndole que lo sostuviera mientras ella se aplicaba el maquillaje.
Xavier dudó un instante, pero finalmente lo tomó.
Al ver esto, Melisa sonrió y dijo:
—No pasa nada. No quiero hacer un escándalo ni quiero decírselo a Damián... Xavier, levanta un poco más el espejo, no me veo la cara.
Luego continuó hablando.
—Ya que a Bianca le duele tanto escuchar la verdad, dejaré de darle consejos. El precio de ser buena persona es demasiado alto. Además, con personas como ella, que no razonan, una trata de ayudarlas y piensan que quieres hacerles daño. Si sigue así, tarde o temprano fracasará, y entonces recordará que lo que le dije hoy era cierto. Cuando las palabras no enseñan, los golpes de la vida sí; con uno solo aprendes la lección. Las personas que no tienen verdadero talento no llegan muy lejos.
La mirada de Xavier se congeló por un segundo.
La última frase de Melisa era una verdad innegable.
Las personas sin talento no llegan lejos.
Y en ese momento, a Bianca le faltaba muchísimo.
Por lo tanto...

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