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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 599

Era Doña Estela quien llamaba. En los últimos días, no había escatimado en enviar gente a visitarlo al hospital, y en ocasiones, incluso había ido personalmente junto con Don Severiano y Perla.

Su cortesía y protocolo eran impecables.

En cuanto se enteró de que el profesor recibiría el alta médica, Doña Estela se puso en camino de inmediato, pero la llamada se adelantó a su llegada.

No se alcanzó a escuchar lo que dijo la matriarca al otro lado de la línea, pero el Profesor Salazar terminó respondiendo con un "está bien" antes de colgar.

Fue entonces cuando alzó la vista y vio a Bianca y Vicente en la puerta.

—Llegan en el momento perfecto... Doña Estela se enteró de que me dan de alta y me invitó a quedarme unos días en la Casona de los Figueroa. En su juventud, ella fue una mujer imponente que apoyó muchísimo el desarrollo tecnológico de este país, así que no pude rechazarla. ¡Le dije que podía venir por mí!

Al escuchar eso, Don Renato se apresuró a intervenir.

—Pero espera, ¿no dijiste que Damián venía con Melisa? Si se cruzan aquí...

—¿A mí qué me importa? —bufó el profesor, clavando sus ojos en Bianca mientras una idea tomaba forma en su mente.

Él no tenía la más mínima intención de asesorar la investigación de Melisa, así que...

Bianca sintió una repentina incomodidad bajo aquella mirada inquisitiva.

El profesor estaba a punto de explicar su plan cuando, de repente, alguien tocó suavemente a la puerta.

El anciano fue el primero en reaccionar.

—¿Llegó el Señor Figueroa?

Todos giraron la cabeza al mismo tiempo. Allí, en el umbral de la puerta, estaba Damián, y a su lado, aferrada a su brazo con íntima cercanía, se encontraba Melisa.

Melisa llevaba consigo la investigación que había preparado poco antes.

Al ver a Bianca, la mirada de Damián se detuvo por una fracción de segundo antes de desviarse fríamente hacia el profesor.

—Profesor Salazar, veo que hoy tiene la habitación bastante concurrida.

Entró, llevando a Melisa a su lado.

Melisa lanzó una mirada fugaz hacia Bianca, luego la ignoró por completo y se acercó al profesor con una sonrisa radiante.

—Profesor Salazar, vine acompañando a Damián para visitarlo. ¿Cómo se siente? ¿Su recuperación va por buen camino?

El profesor asintió con cortesía.

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