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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 703

Melisa evaluó a Bianca con una mirada gélida, sin entender qué demonios pretendía lograr.

Alguien como ella, al ver que el divorcio no se concretaba, debería estar saltando de alegría. ¿A qué venía tanta arrogancia ahora?

—Damián efectivamente está en el Restaurante El Mirador, pero está reunido con unos empresarios extranjeros y no puede desocuparse. Tampoco voy a interrumpirlo para que firme esto y dejar que los forasteros se burlen de él. Bianca, espero que tengas un poco de sentido común. Usa la cabeza y no te dejes llevar por tus caprichos, ¿quieres?

Melisa la miraba con abierta impaciencia. A partir de ese día, no pensaba seguir fingiendo cortesía con Bianca y sus amigos.

Bianca, sentada en la silla sin mover un solo músculo, le sostuvo la mirada.

—Cómo hacer las cosas y cómo lograr que se firmen esos papeles es tu problema. No tienes por qué darme explicaciones.

—¡Y otra cosa! —Su voz se volvió más fría—. Fuiste tú quien publicó fotos de una niña ajena en tus redes sociales. Cometiste un error, y desde que entraste hasta ahora que quieres irte, no has pronunciado ni una sola disculpa. Ahora resulta que no hiciste bien lo del acuerdo de divorcio, algo con lo que se supone que estás compensando a mi familia, ¿y encima tienes el descaro de decir que soy una caprichosa? He escuchado a la gente decir que eres una genio, que eres brillante y meticulosa, pero por lo visto hoy, esos rumores son pura farsa.

El rostro de Melisa palideció de furia.

Bianca no le dio oportunidad de replicar. Desbloqueó su teléfono y le reprodujo el video del incidente en la pista de nieve.

—Tampoco espero que una brillante doctora de HF sepa decir "lo siento". Parece que jamás te enseñaron esas palabras. Ahora mismo faltan cincuenta y cinco minutos. En cuanto se acabe el tiempo, publicaré este video. Y sobre lo que pasó en la nieve, ten por seguro que tomaré acciones legales contra la familia Serrano. Además, aclaremos algo: tú fuiste la que cometió el error, nosotros tenemos la razón vayamos a donde vayamos. No vengas a darnos lecciones ni a mirarnos por encima del hombro. ¡Si vienes a pedir perdón, más te vale mostrar una actitud de disculpa!

Melisa no esperaba que Bianca fuera tan implacable.

Incluso había encendido un temporizador frente a ella.

Cualquiera que no conociera su verdadera naturaleza juraría que realmente estaba desesperada por divorciarse.

Y lo peor era que Vicente y Clara, que estaban a su lado, permitían que le hablara así sin inmutarse.

Melisa endureció el semblante.

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