"La decisión es tuya."
Hasta ahora, Lilia veía todo lo que hacía como un desafío.
Para resolver el problema de la jubilación de su padre, se había esforzado mucho.
"En un rato te llevaré a la escuela."
Lilia estaba confundida: "¿Escuela?"
"¿Tienes miedo?" Leticia percibió su inseguridad.
"Hay muchas personas desconocidas, no es seguro." Dijo honestamente.
Para ella, los extraños eran una amenaza, porque podían acercarse a ella sin necesidad de disfrazarse, lo que era muy peligroso.
"Te mostrare primeramente, Después tú decides si quieres ir o no."
"Está bien." Asintió Lilia.
Le gustaba mucho esta mujer rica y hermosa.
Era diferente a las demás, no la obligaba a hacer nada.
"Entonces, vámonos."
"¿Y mi padre?"
"Estará más tarde contigo, ahora no puede aparecer en público."
"De acuerdo."
Lilia era muy complaciente.
Poco después, tomó el auto para ir a la escuela.
El auto entró directamente al campus.
La escuela estaba en medio de los exámenes finales, y Leticia llevó a Lilia a la oficina del director.
Por casualidad, David Orozco, a quien no habían visto en mucho tiempo, también estaba en la oficina.
"El lugar de intercambio de estudiantes, me costó mucho ayudarte a solicitarlo, ¿por qué no vas?" Preguntó el director enojado, "Joven, me doy cuenta de que estás cada vez más rebelde, ¿eh?"
David todavía llevaba su chaqueta que había lavado hasta que se volvió blanca.
Parecía haber crecido un poco, y tenía su pelo muy bien arreglado.
Estaba parado frente al director, sin decir una palabra, con una cara que decía que no le importaba lo que él dijera.
Leticia golpeó la puerta.
El director miro hacia arriba y vio a Leticia, e inmediatamente sonrió.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tu Leti Ya Está Muerta, Llámame Leticia