"Reviviendo viejos tiempos, ¿eh?" Ella estaba tan cansada que apenas podía mantener los ojos abiertos.
Él la abrazó con fuerza y restregó su rostro contra el cuello de ella: "Ay, mi amor, qué duro es tu corazón, ni siquiera viniste a verme."
"Ya te vi," contestó Leticia, sabiendo que él no podía dormir y estaba buscando atención, pero aun así le respondió con paciencia.
"Solo me ves, pero no me dejas verte..."
"Si no fuera firme, quién sabe cuánto tiempo más tendría que esperar para que regresaras." Dijo acariciándole la mejilla, "Mi vida, dejemos de hablar del pasado, ahora estoy demasiado cansada."
A Israel le encantaba que Leticia lo llamara 'mi vida'.
Solo de escucharlo se sentía reconfortado.
"Está bien," Dijo cediendo.
No pasó mucho tiempo antes de que Israel escuchara la respiración pareja de Leticia en sus brazos; ella había se había quedado dormida.
En realidad, desde que él había salido del hospital, había estado algo inquieto.
Le preocupaba que Leticia pudiera temerle, después de todo, ella sabía cómo había muerto Mercedes.
Por eso, en este momento, tener a Leticia durmiendo tranquilamente en sus brazos, para él, era un alivio inmenso.
Sin poder dormir, la besó ocasionalmente.
Después de un rato, finalmente él también se durmió.
Al día siguiente, ambos se quedaron en la cama hasta pasadas las diez.
Luego se levantaron juntos, se apretujaron en el pequeño baño para asearse, y en vez de desayunar en casa, fueron al lugar que a Leticia siempre le había gustado para tomar un desayuno típico.
Después de una comida abundante, fueron al supermercado juntos, compraron algunas frutas frescas y otros ingredientes.


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