UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 22

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Zack apretó la mano de Andrea por un momento y le aseguró que él cuidaría de Adriana, así que la muchacha salió corriendo detrás de su vecina, atravesó el pasillo y entró a la casa de la señora Wilson. La pobre anciana respiraba con dificultad, como si tuviera asma o algo así, pero Andrea sabía que no era eso.

—Tranquila, señora Wilson, ya llamamos a la ambulancia, enseguida estarán aquí los paramédicos —le dijo con suavidad tomando su mano.

Poco después se escuchó el sonido de la sirena de la ambulancia y enseguida la subieron a una camilla mientras le ponían oxígeno.

Tanto Mildred como ella estaban nerviosas porque no querían que se fuera sola, pero la verdad era que la señora no tenía familia que la acompañara.

—¿Alguien sabe sus alergias? —preguntó un paramédico y Andrea enseguida se puso a rellenar el formulario—. Tenemos que llevarla al hospital. ¿Quién va a acompañarla?

Andrea a Mildred se miraron, preocupadas.

—Tengo a todos los niños en casa y dos de ellos con gripe fuerte, no puedo irme —murmuró apenada.

—Yo tampoco tengo quien me cuide a Adriana. puedo llevarla conmigo al hospital, pero no podría cuidar a Margaret así... —dijo Andrea con el corazón en un puño y el paramédico hizo un gesto de tristeza, porque veía a muchos ancianitos solos.

Mientras la ambulancia cerraba sus puertas Zack se asomó al pasillo y vio el rostro torturado de Andrea.

—¿Va a estar bien? —preguntó.

—No lo sé —dijo ella con tristeza—. La señora Wilson fue la única que me ayudó cuando Adriana nació y nos quedamos sin nada... ¡debería estar con ella pero...! No puedo cuidarlas a ella y a Adriana a la vez.

Zack la vio respirar con impotencia y arrugó el ceño.

—Bueno, tú puedes cuidarla a ella y yo cuido a la beba —sentenció—. Vamos recoge lo necesario y te acompaño al hospital.

Andrea lo miró anonadada por un instante.

—¿De veras? —murmuró.

—Claro que sí. Es muy jodido que alguien que es importante para uno esté en un hospital y no poder hacer nada, así que vamos, te llevo —repitió él—. Tú cuidas a la señora Wilson y yo cuido a la princesa, total va a estar muy dormidita en su cochecito.

Andrea aceptó de inmediato y pocos minutos después Zack conducía hacia el hospital a donde habían llevado a la anciana. No le sorprendió ver que Andrea se hacía cargo de esa situación en particular con determinación y seguridad. Era una mujer más fuerte de lo que ella misma sabía, sin embargo la respuesta de los médicos no fue muy alentadora.

—Está teniendo algunos episodios convulsivos —les explicó un doctor.

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