UN BEBÉ PARA NAVIDAD romance Capítulo 82

Leia a história de UN BEBÉ PARA NAVIDAD Capítulo 0082 mais popular de 2020.

A história de UN BEBÉ PARA NAVIDAD está atualmente postada em Capítulo 0082 e recebeu críticas muito positivas de leitores, a maioria dos quais leram ou estão lendo. Esta é uma história muito apreciada! Sou até mesmo fã de Internet, por isso estou ansioso por Capítulo 0082. Espere para sempre. @@ Leia Capítulo 0082 UN BEBÉ PARA NAVIDAD do autor Internet aqui.

Los trabajadores sociales se miraron y los dos guardaron silencio, aturdidos.

—Bien, podemos hacer esto de dos maneras, director. Usted va conmigo a declarar operativa la guardería, o posamos para las fotos de los titulares de mañana. ¿Cuál prefiere?

El Licenciado Gazca era un hombre imponente, con muchos años de experiencia profesional. El hecho de que estuviera dispuesto a llevar aquello hasta las últimas consecuencias solo acentuó la confianza de Zack en él. Poco después tenían la documentación necesaria y Gazca lo golpeó en el hombro con una sonrisa.

—Todo listo, señor Keller. Mañana tendrá a la niña de nuevo en su guardería. Si quiere ver cómo, llegue a esta dirección mañana a las ocho en punto.

Zack asintió conforme y se quedó pensativo por un momento.

—Le agradezco que se ocupe del caso, lo único que me preocupa es que Andrea no quiera aceptar mi ayuda —le dijo—. Digo, después de todo lo que pasó entre nosotros... tuvimos una mala ruptura y todavía no me perdona.

—Hay otras formas. También soy el abogado de la empresa, ¿no? Solo tiene que presentarme de esa forma —le dijo Gazca—. De lo demás, deje que yo me ocupe, la señora Brand no se opondrá.

Se despidieron en la puerta del juzgado y el abogado se marchó mientras él caminaba hacia su auto sin saber qué más hacer. Sentía una impotencia tan grande que apenas podía contenerla, solo quería ayudar a Andrea aunque entendía que ella no lo perdonaría tan fácilmente. Estaba casi llegando cuando sus ojos tropezaron con algo que llamó su atención: los enormes escaparates de una tienda departamental.

Caminó hacia ella con paso rápido y pidió hablar con el gerente. Y apenas la asistente vio el Rolex en su muñeca salió corriendo a buscarlo.

Fue recibido con deferencia y atendido con distinción.

—¿Cómo puedo ayudarlo, señor Keller? —le preguntó el gerente.

—Necesito que haga algo para mí, un catálogo especial, por favor —pidió y al escuchar su propuesta el hombre no se hizo repetir la solicitud.

Una hora después, estacionado frente al edificio de Andrea, Zack la veía llegar, cabizbaja y con los ojos de llorar. Ya ni siquiera se tomaba el trabajo de disimularlo. Sabía que no comería ni dormiría esa noche, y que sería una sombra de sí misma hasta que volviera a tener a su hija en los brazos.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: UN BEBÉ PARA NAVIDAD