Capítulo 1941
“Conozco a todos por aqui, si buscas a alguien, dimelo y tal vez lo conozca, ¿eh?” El hombre, al ver que Maira intentaba esquivarlo, de inmediato extendió su mano para bloquearle el paso. “Oye, señorita, no te vayas! Estás siendo un poco fria, ¿no crees? ¡Solo trato de ayudarte de buena fel ¿Por qué me ignoras?”
Maira se vio impedida de seguir su camino y no tuvo más remedio que armarse de paciencia para tratar con él. “Verás, vengo con compañía, estoy buscando a mi amigo, ¿podrias dejarme pasar, por favor?”
Ella pensó que sus palabras habían sido bastante corteses, pero por alguna razón, el hombre se molestó de repente: “¿Y quién es tu amigo? ¡Dime para saber!”
“Lo siento, pero no tengo por qué decirtelo”, respondió Maira, no teniendo el menor interés en conversar con el desconocido.
Pero el hombre seguía bloqueando su camino.
Maira suspiró profundamente y su semblante se endureció: “Señor, ¿qué necesito hacer para que me deje ir?”
*¿Quieres irte? Es fácil. El hombre cogió una copa de vino de la mesa cercana y la extendió hacia Maira, “Solo toma esta copa y te dejaré pasar.”
Maira observó la copa sin hacer ademán de agarrarla.
Aunque no era buena con el alcohol, podia manejar una copa. Sin embargo, ya había tenido un par de malas experiencias por beber y no sabia si la copa contenia algo más que vino.
No iba a ser tan ingenua de pensar que todo se reducia a una simple copa; si aceptaba esa, vendrían la segunda y la tercera, hasta que la emborracharan.
“Disculpe, pero no bebo alcohol”, dijo mientras levantaba su vestido y trataba de dar un paso alrededor del
hombre.
Él la agarró del brazo y la tiró hacia atrás: “No es tan fácil irse, maleducada”, la increpó
“Claro, claro que si”, tartamudeó Maira, sintiéndose de repente demasiado ansiosa y bajando la cabeza, “Por supuesto que te reconozco, Luben.”
Los recuerdos inundaron la mente de Maira, el dia de la inauguración del año escolar cuando Luben Pantoja, como representante de los nuevos estudiantes, habló frente a toda la escuela mientras ella lo miraba desde la multitud, encantada por esa figura radiante.
Capitulo 194
Desde aquel día, Luben se habla convertido en un faro en su vida.
Maira lo miraba siempre desde la distancia, pero, sintiéndose tan insignificante como lo hacía, nunca tuvo el coraje de acercarse a esa luz.

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