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Unidos por la abuela romance Capítulo 4417

Dayan dijo: —Si eso es lo que quieres, haré hasta lo imposible para que se te cumpla.

—¿No te da miedo que te saque toda la plata y después te bote, dejándote sin nada?

Dayan le tomó la mano, con una expresión de total confianza. —Confío en ti. No serías capaz de hacer algo así. Y si lo hicieras, igual sería culpa mía.

—¿Y por qué sería tu culpa?

—Me botarías solo porque no fui lo suficientemente bueno. Habría fallado en ganarme tu confianza y tu amor por completo, en hacer que quisieras pasar tu vida conmigo. Así que el problema sería mío, no tuyo.

Yadira se le quedó viendo un buen rato antes de estirar la mano y pellizcarle la mejilla de repente, sin decir nada.

Durante la película, Dayan no le quitó los ojos de encima. No tenía ni idea de qué trataba la peli porque estaba muy ocupado dándole botanitas en la boca.

Cuando terminó la película y salieron del cine, Yadira lo regañó: —¡Estuve comiendo porquerías toda la noche y estoy llenísima! Se me va a arruinar el sueño. Me vas a acompañar a caminar media hora para bajar la comida, y luego volvemos al carro.

—Claro. —Dayan no podía estar más feliz. Ojalá pudiera quedarse al lado de Yadira toda la noche.

No fue hasta las once de la noche que Yadira por fin se fue para su casa. Se negó a que Dayan la acompañara.

Yadira sabía que su papá había empezado con ese pasatiempo hacía poco, pero no se imaginaba que estuviera tan enviciado como para salir de noche.

—¡Quién sabe! Antes de jubilarse, a veces pescaba en los días libres. Yo hasta lo acompañé un par de veces. En ese entonces, todavía estaba al frente de la empresa y no parecía que le gustara tanto. Pero después de jubilarse, de repente se acordó de la pesca, le entró con todo y se quedó completamente enganchado.

Ramona suspiró. —Mientras vuelva para la medianoche, lo dejo que pesque de noche. Quedarse en casa todos los días es aburrido de todos modos. Yo por lo menos me junto con mis amigas para jugar bingo, ir de compras o al spa. A tu papá no le gustan esas cosas. La mayoría de sus amigos todavía no se han jubilado y siguen ocupados trabajando, así que nadie le hace compañía. Si quiere pescar, pues que pesque.

Después de todo, estaba jubilado y tenía tiempo de sobra. Podía hacer lo que se le diera la gana.

Todo esto era gracias a que los Raya tenían hijos competentes. Muchos de sus conocidos seguían al frente de sus negocios familiares, sin poder jubilarse.

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