Entrar Via

7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 121

CAPÍTULO 121. La ironía más triste

Jordan dejó de respirar, porque no necesitaba preguntar a quién había encontrado. Ya lo sabía.

—A mi madre…

Kolya asintió y él tuvo que apoyarse contra el escritorio, porque no estaba muy seguro de lo que sentía con respecto a eso.

—¿Estás seguro?

—Completamente.

Kolya sacó un sobre y lo extendió hacia él.

—Encontré su historial, el resto de su vida y su dirección hace unos días, pero no quería decirte nada hasta tener una confirmación —aseguró y Jordan miró el sobre.

—¿Qué confirmación?

—Conseguí recientemente una muestra de ADN de ella y la comparé con la tuya —dijo enseñándole otro informe—. Lisa Brant es tu madre biológica.

Jordan no tomó el sobre inmediatamente. Se quedó mirándolo porque habían pasado treinta años, toda una vida sin siquiera saber qué nombre buscar. Y ahora aquella mujer y su verdadera identidad estaban dentro de un sobre. Finalmente lo tomó.

—¿Dónde vive?

—New Jersey. La dirección está ahí. —Kolya abrió la puerta para dejarlo solo—. Lo demás deberías leerlo tú.

Jordan esperó lo suficiente como para calmarse, y luego regresó a la mesa con el informe en la mano, pero no lo abrió. Ni durante la cena, ni mientras todos hablaban, ni cuando comenzaron a despedirse.

Esperó hasta que la casa quedó en silencio, y unos minutos después Katerina lo encontró en la terraza.

Jordan seguía sosteniendo el informe sellado y Kat se sentó junto a él,

—Tu tío Kolya acaba de darme esto —murmuró extendiéndoselo y ella abrió los ojos, sorprendida.

—¿La encontró?

—Y confirmó el ADN —asintió Jordan.

—¿No lo has leído?

Y la primera respuesta que obtuvo fue una negativa de su cabeza.

—Ábrelo tú —le pidió Jordan y Kat no hizo más preguntas.

Rompió el sello y comenzó a leer mientras Jordan observaba únicamente su rostro.

—¿Qué dice?

—Lisa Brant. Sesenta años… —dijo mientras de reojo se fijaba en la respuesta de Jordan—. No tuvo más hijos.

Él cerró los ojos por un momento.

—¿Está casada? ¿Tiene alguna familia?

—No. —Katerina pasó la página y su expresión cambió.

—Vive sola. Su situación económica es bastante… modesta —murmuró—. Supongo que la vida no la ha tratado muy bien después de estar tantos años internada.

Jordan pasó saliva, porque solo era una prueba más de todo el sufrimiento que una mala persona podía llegar a causar durante años, y por desgracia él no tenía poder para devolverle todos esos años.

—¿A qué se dedica? —preguntó con un suspiro de tristeza y Katerina tardó unos segundos en responder.

—Trabaja en una cafetería. Lava platos.

Jordan apartó la mirada y las lágrimas aparecieron sin aviso. No porque su madre fuera pobre, porque no había vergüenza en un trabajo honesto, sino porque su vida había sido robada y disfrutada por otra mujer sin merecerlo.

CAPÍTULO 121. La ironía más triste 1

CAPÍTULO 121. La ironía más triste 2

CAPÍTULO 121. La ironía más triste 3

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS