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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 141

30 DÍAS... CAPÍTULO 17. Tacaño y malgenioso

El regreso resultó mucho peor, eso la desesperó más que las lluvias de los días anteriores. El camino estaba resbaladizo y Allison condujo todo lo rápido que se atrevió, pero en una curva la rueda delantera cayó de lleno en un charco de barro y la camioneta se frenó de golpe.

—¡Joder!

Aceleró, pero lss ruedas patinaron.

—¡No, no, no!

Volvió a intentarlo, pero nada, el motor rugió mientras barro oscuro salpicaba ambos lados del vehículo.

—¡Muévete!

La camioneta no obedeció y Allison salió para ver las ruedas hundidas. Durante los siguientes cuarenta minutos avanzó, retrocedió, giró el volante, colocó piedras y ramas bajo las ruedas, y cuando por fin la camioneta consiguió salir del charco, Allison soltó un grito de triunfo.

—¡Eso!

Volvió al volante y aceleró, pero también miró la hora en el tablero. Habían pasado casi tres horas desde que había salido, y la preocupación volvió de golpe.

—Aguanta, conejito.

Condujo sin volver a detenerse, esta vez esquivando todos los tramos que parecieran con demasiado barro. Y cuando finalmente divisó la cabaña entre los árboles, sintió que podía respirar otra vez. Frenó junto a la entrada, tomó la bolsa y salió corriendo.

La puerta se abrió silenciosa, pero antes de que pudiera decir su nombre, se detuvo.

Angel estaba de pie en la cocina, de espaldas a ella, apoyándose con dificultad contra la barra, como si mantenerse erguido le costara un esfuerzo enorme. Tenía las manos clavadas en el mármol y su mirada estaba fija en el teléfono frente a él, puesto en altavoz.

Sus sentidos seguían embotados, así que no la había escuchado entrar, quizás por eso seguía dando órdenes con tanta libertad.

—Te estoy diciendo que rastrees la camioneta… —La voz de Ángel estaba rota por la fiebre y la desesperación, y Allison bajó lentamente la bolsa—. ¡Tiene GPS! Puedes encontrarla con eso.

Del otro lado hubo una pausa antes de la respuesta.

“OK, si eso es lo que quieres tratare de encontrarla y llevártela de vuelta”.

—¡No! No quiero que la traigas de vuelta. —Ángel respiró con dificultad y cerró los ojos durante un segundo—. Solo quiero que la encuentres. Si llegó a un pueblo, si llamó a la policía, si decidió regresar a su casa... nada de eso importa.

Allison no se movió.

—¡Solo cuídala!

La frase le golpeó más fuerte de lo que esperaba mientras veía cómo él se sujetaba con más fuerza a la barra, como si supiera que de un momento a otro caería.

—Y asegúrate de que ese tipo no se acerque a ella.

Allison sintió un escalofrío, porque no necesitaba que dijera el nombre, sabía muy bien que hablaba de Oliver.

—Alejandra, escúchame —insistió Ángel—. No quiero que intentes traerla aquí. Solo quiero saber que está bien. ¡Prométemelo! Júrame que vas a mantener a Allison a salvo.

Entonces la voz de la mujer estalló al otro lado de la línea con suficiente fuerza para que Allison pudiera escucharla.

“¡A quien tengo que ir a buscar es a ti! ¡Estás mal, Ángel!”

—Yo me las puedo arreglar solo…

“¡Pero eso no significa que tengas que hacerlo! ¡Está bien, me encargaré de que esté protegida, pero no pienso dejarte ahí solo! ¡Aunque tenga que ir al otro lado de la Tierra por ti, voy a buscarte!”

Allison entrecerró los ojos. ¿Al otro lado de la Tierra? ¿A buscarlo? ¿Quién carajo era aquella?

Atravesó la cocina sin pensarlo dos veces y agarró el teléfono de encima de la barra mientras Ángel se volvía sobresaltado. La expresión de sorpresa que apareció en su rostro fue casi cómica.

—¿Allison…?

30 DÍAS... CAPÍTULO 16. Tacaño y malgenioso 1

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