30 DÍAS… CAPÍTULO 28. Sin tiempo
Allison se rio ante la propuesta de Alejandra de ir a buscar el gajo de rosas, porque podía imaginar perfectamente que Sahamara Reyes no sería muy compasiva con los que siguieran interrumpiendo.
—Déjame uno en mi cuarto más tarde —carraspeó entre risas, pero luego se volvió hacia la enorme pantalla que tenía detrás.
—OK, entonces… volviendo al drama—. Tomó el control y cambió de diapositiva—. Empecé buscando discrepancias financieras porque era lo lógico. Hay movimientos de dinero que no corresponden con las operaciones declaradas, pagos fragmentados, proveedores que reciben cantidades difíciles de justificar y diferencias entre lo que oficialmente entra a la empresa y lo que realmente se mueve.
Darío dejó de sonreír y se inclinó hacia delante para observar mejor las cifras.
—¿Puedes determinar qué están haciendo?
—En buena parte, sí. —Allison cambió de diapositiva y aparecieron varias operaciones relacionadas entre ellas—. Están desfalcando a Hacienda, eso es lo primero. No puedo calcular todavía la cantidad total porque tendría que reconstruir varios ejercicios completos, pero están ocultando ingresos y moviendo dinero fuera de la contabilidad oficial.
Sammy frunció el ceño.
—¿Para quedárselo o para seguir hundiéndose? —preguntó y Allison entendía por qué preguntaba eso, cuanto más dinero invirtiera en acciones fuera de la ley, más se hundiría cuando la ley lo alcanzara.
—Parte probablemente sí, pero no todo. Hay demasiado dinero circulando en cuentas a terceros… y esos terceros no son desconocidos, así que mi primera valoración es que mantiene una cantidad importante de dinero negro para pagar sobornos.
Darío levantó la mirada.
—¿A quién? —la increpó y Allison apoyó una mano en la mesa mientras señalaba distintos movimientos.
—Aduanas, inspectores, funcionarios, intermediarios... cualquiera capaz de facilitarles las operaciones. Gente que puede conseguir que una mercancía avance sin demasiadas preguntas, que una inspección sea superficial, que determinado permiso llegue antes de tiempo o que un problema administrativo desaparezca convenientemente.
Sammy intercambió una mirada con su esposo.
—Eso explicaría muchas cosas… —murmuró.
—Explica las finanzas —puntualizó Allison—. Y probablemente explique por qué algunas operaciones que deberían haber despertado alarmas no lo hicieron. Pero hay algo que no encaja dentro de ese esquema.
Cambió nuevamente la imagen. Las cifras desaparecieron y fueron sustituidas por registros de productos, fechas, bodegas y números de lote. Allison había marcado las discrepancias para que pudieran seguirse fácilmente de un documento al siguiente.
—Esto —dijo, y Sammy se acercó a la pantalla.
—¿Los lotes de vino?
—Sí. Encontré las primeras diferencias casi por casualidad porque estaba comprobando si las cantidades facturadas coincidían con el producto declarado. Después empecé a seguirlas y encontré más.
Allison señaló una de las líneas.
—Esta caja sale de la bodega con este número de lote. Aquí vuelve a aparecer durante el traslado. Todo normal hasta este punto. Pero después, en otro registro, la misma mercancía sale del mismo almacén identificada con otro número.
Alejandra observó las fechas.
—¿Podría ser un error?


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