30 DÍAS… CAPÍTULO 29. Un tío con satélite
A Angel se le fue una tos seca que no pudo disimular, porque soltar frente a Allison que tenía un tío postizo que era Hacker, lo había ayudado con su cambio de identidad y encima podía meterse en cualquier servidor y descargar cualquier informe financiero ilegalmente, incluso los de ella… era como reconocer que todos los informes con los que había estado trabajando hasta ahora también eran ilegales.
—No creo que tengamos muchas más opciones —le recordó Alejandra y Allison miró a Angel sin juzgar, pero con esa expresión de que no iba a permitir que la siguieran manteniendo en las sombras.
—¿Vamos a tener un aliado criminal? —preguntó sin inmutarse y Angel pasó saliva.
—No precisamente criminal, nosotros lo llamaríamos… resolutivo —sentenció como si estuviera esquivando una bala—. Digamos que tenemos un tío especializado en sistemas…
—¿Un hacker? —preguntó Allison sin permitir que le siguiera dando vueltas al asunto—. ¿Un hacker te ha estado descargando ilegalmente los archivos?
—Bueno… como se dice ilegalmente…
—¿En serio, Angel? ¿Un hacker que hackea satélites ilegalmente para espiar a otros? —lo increpó ella.
—¡No, espera! ¡Tiene su propio satélite, comprado legalmente, registrado y autorizado! —exclamó Angel como si se le hubiera encendido un bombillo en la cabeza—. ¿Eso sirve?
Ella frunció el ceño por un momento y luego se encogió de hombros.
—Sí, supongo que sirve.
Y dos minutos después Alejandra ya estaba sacando el teléfono.
—¡Perfecto, entonces yo le hablo y le digo qué necesitamos encontrar! ¿Sabes si El espejo está disponible? —nadie supo contestarle, y Allison miró a Ángel buscando una explicación, pero él se limitó a negar con la cabeza.
—No preguntes todavía.
—Cada vez conozco a otro miembro de esta familia, tengo más preguntas. ¡No lo puedo evitar, ustedes son más interesantes que la familia real! —exclamó ella y Sammy le dio unas palmaditas en la espalda.
—Descuida, ya te acostumbrarás.
Alejandra se apartó unos pasos para realizar la llamada mientras su madre volvía a estudiar la presentación.
—Se me ocurre algo —dijo de repente—. Mientras averiguamos qué tienen en común esos lotes, necesitamos conseguir una botella.
Y Allison siguió inmediatamente su razonamiento.
—De uno de los lotes alterados… pero entonces necesitaríamos también una botella sin alterar.
—Creo que tenemos un par por ahí —aseguró Darío y Allison lo miró con curiosidad—. Vamos a muchas exposiciones, de todas nos llevamos botellas de los competidores, es lo normal. Así que de momento tenemos muestras seguras para comparar.
Allison volvió a tomar el control y abrió la sección donde había reunido documentación de transporte. Darío se acercó a una de las carpetas impresas y Ángel tomó otra. Durante los siguientes minutos, los cuatro comenzaron a revisar informes buscando algún lote cuyo recorrido pudieran seguir hasta un destino concreto.
—Este fue a Nueva York —dijo Darío.
Allison comprobó el número.
—No. Ese aparece modificado después, pero no tenemos el destino posterior.
Ángel pasó varias páginas.
—Tengo dos que terminaron en distribuidores del medio oeste.
—Demasiado abierto —respondió Allison—. Necesitamos uno con un recorrido más fácil de seguir.
Sammy deslizó hacia ella un informe de aduana.

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