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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 164

30 DÍAS... CAPÍTULO 40. El lugar perfecto

Ángel, que permanecía apartado, peleándose con la cafetera de la cocina, pero en ese momento habló por primera vez.

—Si quieren que escape, entonces también necesitamos un lugar: un almacén, un galpón, cualquier sitio que parezca lo bastante aislado. Algo donde podamos montar una escena creíble.

—Y sin cámaras cerca —dijo Alejandra.

Allison hizo un gesto hacia él cuando Ángel tomó su cazadora, pero las palabras que salieron de su boca la detuvieron.

—Creo que conozco el sitio adecuado, lo buscaré.

—¿Ahora? —Ella pasó saliva con preocupación.

—Cuanto antes tengamos el lugar, antes terminamos con esto —respondió él, y esas palabras sonaron más frías de lo necesario.

Nadie respondió, solo trataron de volver a enfocarse en los preparativos

Ángel salió y no regresó aquella noche, y Allison simplemente no pudo dormir. A las tres de la madrugada seguía dando vueltas por la habitación cuando Alejandra apareció con dos envases de helado.

—Intervención emocional —advirtió y Allison sonrió.

—¿Eso viene incluido con el secuestro?

—¡Servicio premium!

Alejandra se sentó a su lado y le entregó uno de los envases. Durante unos minutos comieron en silencio mientras las luces de la ciudad se extendían detrás de los ventanales.

—No te lo tomes personal —dijo Ale finalmente, mientras ella hundía la cuchara en el helado.

—¿Qué cosa?

—A mi hermano.

Allison dejó escapar una risa baja.

—No me lo estoy tomando personal… —pero Alejandra le torció los ojos y ella suspiró—. Está bien. Tal vez un poco. Parece que puso la muralla china entre nosotros.

—Bueno… Ángel lleva mal las cosas que no puede controlar.

—¡Oh, de eso ya me di cuenta! —exclamó Allison y las dos rieron.

—No lo digo en el sentido de que quiera controlar a la gente. Es otra cosa. Cuando algo depende de él, siente que puede protegerlo. Cuando deja de depender de él...

—Se desespera —comprendió Allison.

—Exactamente.

La muchacha observó el helado durante unos segundos y asintió despacio.

—Lo entiendo. Pero hay algo que Ángel va a tener que entender si realmente quiere que esto continúe después de que termine toda esta locura.

—¿Qué?

—Que yo siempre voy a ser algo que él no puede controlar. —Allison levantó la mirada y Alejandra sonrió lentamente.

—Entonces definitivamente eres perfecta para él.

Y quizás sí, quizás no, lo único cierto en ese momento era que tenían que concentrarse en lo que tenían por delante, porque más de una vida dependía de eso.

Ángel regresó a la mañana siguiente. Parecía no haber dormido, pero llevaba una dirección anotada y una expresión que indicaba que había conseguido exactamente lo que estaba buscando.

—Encontré un lugar —anunció y todos se reunieron alrededor de la mesa—. Un galpón abandonado en una zona poco concurrida —explicó—. Está bastante aislado, lleva años sin actividad y no hay cámaras en varias calles alrededor.

—¿Y el teléfono? —preguntó Alejandra.

—Hay uno público a tres calles.

Sammy cerró la computadora que estaba usando y le hizo un gesto de afirmación, porque confiaba completamente en el criterio de su hijo.

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