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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 181

30 DÍAS… CAPÍTULO 57. Evidencias reales

En la otra salita de interrogatorio, la atención de la detective Morgan esta peligrosamente dividida entre lo que necesitaba saber del interrogatorio, y los ojos de cordero ofrecido voluntariamente en sacrificio de Sloan Davies. Pero finalmente carraspeó y se dirigió a Allison.

—¿El señor Rivera fue al departamento porque usted lo llamó? —preguntó la detective.

—No.

—Entonces ¿por qué fue?

Allison suspiró.

—Porque se enteró de que mi boda con Oliver se había adelantado.

—¿Usted la adelantó? —intervino la detective.

—No, Oliver lo hizo sin consultarse. Angel llegó de madrugada a suplicarme que no me casara.

La detective anotó algo en su libreta y luego levantó la vista.

—¿El señor Rivera discutió con Oliver?

—Sí —admitió Allison.

—¿Hubo amenazas?

—¿Usted conoce algún hombre que no amenace cuando se entera de que le han puesto más cuernos que a Rodolfo el Reno? —replicó ella.

—Entonces sí hubo amenazas.

—Muchas, pero honestamente no creí que Oliver las cumpliera.

La detective se quedó pensativa por un segundo, pero siguió anotando.

—¿El señor Rivera llevaba un arma? —continuó, y Allison dejó escapar una risa burlona.

—¡Ay, por favor! ¿Ha visto el tamaño de Angel? Ese hombre no necesita una pistola para intimidar a nadie. Oliver no sobreviviría una bofetada suya —murmuró con fastidio.

Pero a su lado Sloan se inclinó ligeramente hacia delante.

—¿Encontraron alguna?

La detective sostuvo su mirada.

—El señor Crewman afirma que el señor Rivera le apuntó con una pistola.

—El señor Crewman está furioso porque descubrió que su prometida tenía un amante —replicó Sloan—. Si las palabras fueran suficiente evidencia no se necesitarían detectives.

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—¿Amenazó a Oliver Crewman con un arma? —preguntó Ferguson a Angel, y lo vio hacer una mueca como si estuviera diciendo algo absurdo.

—No.

—¿Llevaba una pistola?

—¿Cómo para qué? —preguntó Angel.

—¿Un pasamontañas?

Ángel soltó una carcajada.

—¿Un pasamontañas para decirle a un tipo que me acuesto con su prometida? ¿No le parece que eso sería algo drástico?

Ferguson apoyó un dedo sobre la mesa.

—El señor Crewman dice que entró armado, con el rostro cubierto, y exigió trescientos mil dólares.

—Es un poco mentiroso el idiota ese —bufó Angel.

—Pero hubo una conversación sobre trescientos mil dólares. ¿Sí o no? —insistió Ferguson.

—Sí.

—Entonces explíquela.

Ángel se acomodó en la silla, cruzando los brazos con molestia.

—Oliver Crewman me ofreció trescientos mil dólares para que desapareciera de la vida de Allison.

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Y en la otra salita, la detective hizo a Allison una pregunta bastante parecida.

—¿Por qué abrió el señor Crewman su caja fuerte?

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