30 DÍAS… CAPÍTULO 58. Una falsa acusación
—Señor Crewman, lamento decirle esto, pero no tenemos ni una sola prueba de que su historia sea cierta —sentenció Ferguson—. Comprendo que sea difícil de aceptar, pero a veces las personas tienen dudas antes de dar un paso tan grande como el matrimonio…
—¡No trate de confundirme! —gritó Oliver furioso, golpeando la mesa—. ¡Allison no tenía ninguna duda! ¡Ellos no son amantes! ¡Él de verdad la secuestró!
Entonces el detective sacó varias fotografías y las extendió sobre la mesa.
—La señorita Hayes nos proporcionó esto.
Oliver miró la primera: Allison aparecía en la cocina de una cabaña mientras Ángel cocinaba cerca de ella.
La segunda era una selfie de ellos frente a la chimenea.
En otra estaban juntos en un sofá.
Había fotografías en las que Allison sonreía, otras en las que ambos preparaban comida, otra en la que volaban en un avión ejecutivo, otra con una familia que parecía la de Angel y la última era una en la que dormían juntos, completamente ajenos a la cámara, como una broma de alguien familiar.
Oliver tomó una de golpe.
—¿Qué m****a es esto?
—Según la señorita Hayes, recuerdos de las tres semanas que pasó voluntariamente con su amante.
—¡No! ¡No, esto tiene que estar editado! —vociferó Oliver fuera de sí, pero Ferguson colocó delante de él una memoria USB.
—Señor Crewman, tenemos videos de Allison yendo de compras en Los Angeles con la hermana del señor Rivera. Cámaras de seguridad de los restaurantes a los que fue con él y grabaciones en las que se les ve muy… acaramelados.
Los ojos de Oliver parecían querer salirse de sus órbitas, y en su pecho se mezclaban la incredulidad, la incomprensión y la rabia, y esa era una mezcla peligrosa.
—¡Él la secuestró!
—Entonces necesito que me explique por qué no acudió a la policía cuando la señorita Hayes regresó diciendo que había sido secuestrada. ¿Por qué no existe una denuncia? ¿Por qué no hubo una petición de rescate? ¿Por qué la supuesta víctima afirma ahora que se marchó voluntariamente y presenta fotografías que parecen respaldarlo?
—¡Porque están mintiendo! ¡No me está escuchando! ¡Ellos mienten! —gritó rompiendo las fotografías y Ferguson se recostó, pensando si el hombre frente a él realmente estaba tan descontrolado como para denunciar falsamente un secuestro y un asalto a mano armada.
—Al parecer todos mienten menos usted, señor Crewman. Precisamente por eso investigamos.
Oliver respiró con fuerza.
—Ese tipo forzó la puerta de mi departamento para…
—Nuestros forenses revisaron la cerradura, la puerta fue abierta desde dentro —lo corrigió el detective.
—¡Me exigió trescientos mil dólares! —gritó Oliver con impotencia.
—Ambos dicen que usted se los ofreció al señor Rivera para conseguir que desapareciera.
—¡Me apuntó con una pistola!
—No encontramos ninguna pistola —volvió a interrumpir Ferguson y Oliver palideció—. Además, tenemos dos abogados presentes durante declaraciones separadas y dos relatos que coinciden en los elementos fundamentales: seis meses de relación, tres semanas juntos por decisión de Allison. Incluso su socio en la empresa fue notificado de que ella tomaría vacaciones desde la noche antes de la que usted señala como su “desaparición”. Y también coinciden en que lo de esta madrugada fue solo una discusión por la boda y una oferta económica hecha por usted.
Oliver clavó la vista en una de las pocas fotografías que quedaba entera. Una en la que Allison estaba acurrucada contra Ángel.

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