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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 390

—Esa actitud tan arrogante que acaba de mostrar no es más que el escudo de saber que aún ocupa un lugar en tu corazón y que tú no serías capaz de hacerle daño.

Dio un paso al frente, acorralando a Diego y bajando el tono de voz con un encanto casi hipnótico:

—Pero yo soy diferente. No me tiembla el pulso. Ella y yo no nos debemos nada. Si me lo permites... seré tu guillotina. Usaré mis recursos para obligarla a arrastrarse y pedirte perdón.

Diego frunció el ceño, observando a la mujer detenidamente.

Tenía que admitir que no se equivocaba.

La razón por la que Amaya había podido hacer lo que le daba la gana, arrastrándolo por el fango y obligándolo a verse tan patético, era simplemente porque... ella sabía que él aún la amaba y no podía dejarla ir.

De lo contrario, con el poder y los recursos que Diego tenía a su disposición, si realmente quisiera destruir a Amaya, le sobrarían las herramientas para hacerlo.

Pero era incapaz de levantar un dedo contra ella. Peor aún, cuando la veía en peligro, no podía quedarse de brazos cruzados... Por eso hoy, cuando la vio en la gasolinera, no dudó en arriesgarlo todo para ir tras ella.

Sin embargo, todo lo que había sacrificado por Amaya no solo no le mereció ni una gota de gratitud, sino que lo expuso a las peores humillaciones.

Si las cosas estaban así, ya no había necesidad de ser blando ni de tenerle compasión.

Las palabras de Valeria despertaron su curiosidad:

—Te escucho. ¿Qué tienes en mente?

Valeria sonrió sutilmente:

—Lo único que quiere ahora es triunfar en el mundo del diseño y demostrarte que su vida es perfecta sin ti. Entonces, me encargaré de cerrarle cada puerta, haciendo de su camino un infierno, hasta que no le quede más remedio que suplicar por tu ayuda.

—En cuanto a los detalles, déjamelos a mí.

Quería obligar a Amaya a doblegarse y volver a ser la mujer que solo podía admirarlo, en lugar de tratarlo como al perro faldero que corría tras ella.

Diego se dejó convencer, pero su expresión no delató nada:

—¿De qué tipo de colaboración estamos hablando?

Valeria se pegó aún más a su cuerpo, su mirada emanaba pura seducción:

—Tengo en mis manos un megaproyecto de turismo cultural que es de máxima prioridad y estamos en la búsqueda del arquitecto principal. Ya envié a mi equipo a sondear al Estudio Eje y mostraron un gran interés.

Los ojos de Diego brillaron con fuerza:

—¿Y luego qué?

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