Amaya volteó y le dirigió una mirada cargada de indiferencia a Valeria.
Era evidente que se había esforzado al máximo para llamar la atención en la gala.
Sin embargo, ese tono amarillo brillante de su vestido, aunque llamativo, resultaba exagerado. De primer impacto, lastimaba a la vista.
Amaya esbozó una sonrisa sutil:
—¿Sabes a qué te pareces?
Valeria parpadeó, desconcertada, y le respondió a la defensiva:
—¿A qué me parezco? Amaya, ¿qué insinúas?
Amaya soltó una carcajada seca:
—A la yema de un huevo nadando en una sopa de tomate. Rodeada de tanta decoración roja, te ves... ridículamente amarilla.
Sin molestarse en decirle una palabra más, Amaya le dio la espalda y caminó con paso elegante hacia la mesa principal, situada en el centro del salón.
¡¿La yema de un huevo en una sopa de tomate?!
El rostro de Valeria se paralizó de inmediato. Bajó la vista horrorizada hacia su propio vestido amarillo de gala.
Luego, miró a su alrededor y notó que, efectivamente, la temática de todo el salón estaba dominada por el rojo elegante de la celebración.
En un segundo, la sangre huyó de su rostro. Se mordió los labios con tanta fuerza que casi los hace sangrar y clavó las uñas en las palmas de sus manos.
Mientras tanto, Amaya ya se había sentado cómodamente en el lugar de honor de la mesa central.
Esa mesa estaba reservada exclusivamente para los accionistas y figuras clave del Grupo Muñoz y, por supuesto, para el patriarca, Rubén Muñoz.
Josefa y las hermanas Muñoz no tenían permitido sentarse ahí; habían sido relegadas a la mesa contigua.
En el instante en que Amaya tomó asiento, sintió cómo todas las miradas de los presentes se posaban sobre ella.
Sorprendentemente, Rubén, quien estaba sentado a su lado, rompió el hielo y le habló con una amabilidad inusual:
—¿Cómo está mi nieta? ¿Se porta bien?
Amaya casi no podía creer lo que estaba escuchando.
Que Rubén Muñoz mostrara interés en su hija Reni era un evento sin precedentes.
Lo miró de reojo, con una expresión fría e imperturbable:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta