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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 865

Romeo miró fríamente a Diego y dictó sentencia con voz firme:

—Es imposible. Ya les hemos dado demasiadas oportunidades. Esta fue la última.

—Diego, deja de presionar a Amaya. Ella ha pasado los últimos días agradeciendo al cielo por seguir viva. Porque de lo contrario, no quiere ni imaginarse el infierno que tu familia le habría hecho vivir a su madre y a Reni.

Al escuchar a Romeo, el rostro de Diego se ensombreció. Lleno de ira, replicó:

—Romeo, este es un asunto entre Amaya y yo. Tú no tienes ningún derecho a meterte.

Lejos de enfadarse, Romeo miró a Amaya con absoluta calma. En sus ojos brillaba una confianza inquebrantable.

—Amaya, dile tú. ¿Tengo o no tengo derecho a intervenir?

Amaya miró a Diego con indiferencia. Hubo un silencio de varios segundos.

Creyendo que ella no iba a responderle a Romeo, Diego soltó una risa burlona:

—Su silencio lo dice todo...

—No estoy en silencio —lo interrumpió Amaya tajantemente—. Solo estaba buscando las palabras adecuadas para darte la noticia de manera oficial.

Diego se paralizó, mirándola sin comprender:

—¿Qué... qué noticia?

Amaya desvió la mirada hacia Romeo. Sus ojos se encontraron, compartiendo una complicidad tan perfecta que no necesitaban palabras.

Luego, ambos miraron a Diego al mismo tiempo y, con voz firme, pronunciaron:

—Nos vamos a casar.

Esas palabras cayeron sobre Diego con una fuerza destructiva, un impacto tan brutal como cuando los vio entrar vivos por la puerta del salón.

Las pupilas de Diego temblaron violentamente y su cuerpo rígido dio un paso hacia atrás por puro instinto.

Sus oídos zumbaban. El pitido en su cabeza era tan fuerte que se negaba a creer lo que acababa de escuchar.

—¿Qué quieres decir?

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