...
Las empleadas murmuraban entre ellas, sin perder la oportunidad de lanzarle indirectas muy claras a Vera.
Al escuchar aquellos comentarios, Vera sintió como si le estuvieran clavando mil agujas en el corazón.
Su rostro palideció de furia. Se cruzó de brazos y, con un tono gélido, intentó imponer autoridad.
—No olviden que siguen siendo empleadas del Grupo Muñoz. ¿No les da miedo que el señor Muñoz las escuche halagando tanto a esa mujer y las despida?
Desde que había entrado a la empresa, Vera usaba el nombre de Diego como escudo para intimidar a los empleados más antiguos y sentirse superior.
Pero todos ya se habían dado cuenta de que no era más que un adorno inútil, así que nadie le tenía el menor respeto.
Alguien le contestó ahí mismo, sin rodeos:
—El señor Muñoz no tiene tiempo para andar vigilando de qué hablamos. Mientras ciertas personas dejen de creerse las reinas y de ir a contarle chismes, todo estará bien.
—¡Exacto! Además, con lo mal que le va al Grupo Muñoz últimamente, nuestros bonos están por los suelos. Escuché que los beneficios en el Consorcio Eje son increíbles. Si me despiden, hasta les hago una fiesta. Sería la excusa perfecta para ir a pedirle trabajo a la directora Amaya.
—Oigan, ¿a qué creen que vino la directora Amaya hoy?
—¿No ven que los asistentes de atrás traen cajitas en las manos? ¡Seguro se casó con el señor Ortega y vino a traernos dulces de celebración para compartir su felicidad!
—¡Yo quiero uno! ¡Tengo que ir a felicitarla y que se me pegue un poco de su buena suerte!
—¡Yo también voy! ¡Vamos todas!
...
Como Amaya siempre había sido tan amable, humilde y trabajadora durante su tiempo en la empresa, se había ganado el cariño de todos.
Aunque se sentía un poco nerviosa al regresar con esta nueva faceta de su vida, sus antiguos compañeros la reconocieron de inmediato.
Antes de que siquiera pudiera cruzar las puertas del edificio, una multitud la rodeó, todos con sonrisas cálidas y sinceras, dándole la bienvenida.
—¡Directora Amaya! ¡Qué gusto verla después de tanto tiempo!
—¡Nunca creí que volvería a pisar esta oficina! ¿Se acuerda de mí? Soy del departamento de...
—¡Directora Amaya! Yo soy del equipo de ventas, ¿se acuerda cuando fuimos juntas a esa exposición?

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