—Vilma, divorciémonos.
En la cena a la luz de las velas por su cuarto aniversario de bodas, Facundo Zurita llegó tarde y soltó la bomba en cuanto se sentó.
Vilma Aguayo se quedó como si le hubiera caído un rayo, mirándolo sin poder creerlo.
—¿Por qué?
Facundo guardó silencio un momento antes de responder:
—Neli regresó. Ella me necesita.
—¿Nélida Prieto, sí? —preguntó Vilma, confundida—. ¿No se había casado ya? Tiene dos hijos, ¿cómo es que…?
Nélida, el primer amor de su esposo, lo había dejado de forma abrupta hacía cinco años para casarse de inmediato con un heredero millonario, con quien se mudó al extranjero.
Esa era una herida que él nunca había podido cerrar.
Los tres habían sido compañeros en la universidad. Hace un par de años, un amigo en común les contó que Nélida ya había tenido a su segundo hijo. Con un niño y una niña, un esposo rico y una vida de lujos, parecía que lo tenía todo.
¿Pero por qué regresaba de repente? ¿Y por qué buscaba al exnovio que había abandonado?
Facundo fue sincero y confesó:
—El exesposo de Neli la maltrataba y consumía drogas. Se divorciaron hace seis meses. El hijo se quedó con él, pero ella tiene a la niña. Regresaron al país solas y desamparadas…
—¿Hace SEIS meses? —repitió Vilma, sorprendida de nuevo, pero ató cabos rápidamente—. ¿Así que llevan viéndose a escondidas por lo menos medio año?
—No, no, solo hemos estado en contacto. No te he sido infiel, lo sabes… aunque quisiera, no podría.
Al decir esto, la expresión de Facundo se tornó increíblemente incómoda.
No poder ser un hombre de verdad era la mayor humillación de su vida.
Vilma frunció los labios, con un sentimiento indescriptible en el pecho.
La verdad era que, desde hacía años, su mejor amiga, Karina Alcalá, le había insistido en que se divorciara.
Poco después de casarse con Facundo, descubrió que, a su corta edad, él era impotente.
Después de mucho insistir, Facundo finalmente accedió a hacerse un chequeo completo en el hospital, y el resultado fue peor de lo que imaginaba.
Además de ser impotente, padecía de azoospermia.
En aquel entonces, la madre de Facundo estaba gravemente enferma y su único deseo era tener un nieto.
Para cumplir como buen hijo, le rogó a Vilma que se sometiera a una fecundación in vitro, utilizando una muestra de esperma seleccionada de un banco de donantes.
Vilma prefería no recordar todo el sufrimiento que aquello implicó.
Pasaron los años, el niño estaba por cumplir tres, y la condición de Facundo no mostraba la más mínima señal de mejoría.
Karina, que era doctora, sabía que su enfermedad no tenía cura. Por eso, en varias ocasiones le aconsejó que reevaluara su matrimonio.
Después de todo, vivir en celibato siendo tan joven era una tortura, con toda una vida por delante.
Pero como Facundo era un hombre de familia y siempre cumplía con sus responsabilidades hacia ella y su hijo, nunca se había atrevido a dar el paso.
¡Jamás imaginó que sería ÉL quien pediría el divorcio primero!
Vilma frunció el ceño con fuerza, mirándolo como si fuera un completo desconocido.
—Así que ya lo tenías todo planeado. Hoy solo viniste a informarme —Un escalofrío le recorrió el cuerpo. No podía creer que el hombre con el que dormía la hubiera traicionado de esa manera.
—Vilma, todavía eres joven. Después del divorcio, puedes volver a casarte y tener todos los hijos que quieras. Yo no. Solo tengo a Nereo —dijo Facundo, intentando jugar la carta de la lástima.
Al oír eso, Vilma no pudo evitar burlarse.
—¡Es verdad, tú no puedes! Eres un hombre con azoospermia y disfunción eréctil que ha llegado a esta edad sin haber conocido a una mujer. ¿Qué demonios vio Nélida en ti?
Sus palabras atrajeron la atención de los otros comensales; varias personas voltearon a verlos con expresiones de asombro.
—Supongo que te ve como su cajero automático personal, ¿no? Y le conviene que no puedas tener hijos, así solo podrás querer a su hija —añadió Vilma con una sonrisa sarcástica.
Facundo respondió con calma:
—Neli no sabe nada de eso.
—¡Ja! —La burla de Vilma se intensificó—. Así que no te bastó con engañarme a mí, ahora también quieres engañar a tu primer amor. De repente, me siento mucho mejor.
Facundo, incapaz de soportar más, contenía su ira.
—¡Vilma, ya basta! Hemos sido marido y mujer, no te he tratado mal. Terminemos en paz, ¿qué ganas con todo esto?
—Claro que gano algo —respondió Vilma, furiosa y sin importarle que los demás estuvieran escuchando, continuó su ataque.
—Nereo fue concebido con un donante. Biológicamente, no tiene nada que ver contigo. Si quieres un hijo, que Nélida encuentre la manera de darte uno. ¡Ni en tus sueños pienses que te quedarás con el hijo que tanto me costó tener!

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