Entrar Via

AMANTE CONTRATADA DEL ALFA: ¡HUYÓ CON SUS CACHORROS! romance Capítulo 12

C12-NO VUELVAS A TOCAR A LA NIÑA.

Narissa despidió al carabina.

—Puedes irte. No necesito testigos para aplastar a una sirvienta.

El carabina dudó por un instante, mirando a su señora con un dejo de inquietud.

—Señora, ¿está segura?

—¿Me ves temblando? Lárgate.

La chica, después de una breve vacilación, bajó la mirada y se dio media vuelta, abandonando la terraza sin hacer ruido, y entonces solo quedaron ellas dos. Elizabeth no esperó ni un segundo más; la encaró sin ningún temor.

—¿Por qué le dijiste eso a mi hermana? ¿Quién te crees? —su voz era un grito reprimido, y la rabia casi podía escucharse en cada palabra.

Narissa soltó una carcajada.

—¿Qué parte? —preguntó, riendo sin ninguna piedad—. ¿La de que va a seguir tus pasos? ¿O la de que tú no eres más que una prostituta?

Elizabeth temblaba de rabia.

—¡No tienes derecho! ¡Ella es una niña! ¡No te metas con ella... o de lo contrario...

Narissa, imperturbable, se levantó lentamente de su asiento y dio un paso hacia Elizabeth.

—¿Qué vas a hacer? ¿Qué pasa si no me da la gana de dejar de atormentarla? ¿Vas a decirle a todos que no eres una sirvienta, sino la amante contratada de mi esposo? —La voz de Narissa era cortante y desafiante—. Hazlo. Te reto. Pero... —Hizo una pausa y miró sus uñas—. Saldrás de aquí sin nada y, créeme... no te conviene enojar al Alfa.

Elizabeth se quedó quieta por un momento, sintiendo la presión de sus palabras. Quedarse sin dinero significaba regresar a las calles, a la miseria, a la desesperación, a Keeva… Y no podía permitírselo. Pero, al mismo tiempo, ser humillada… ¿Cuánto podría soportar esa humillación?

Un nudo se formó en su garganta mientras pensaba en las consecuencias de cualquier decisión. En ese momento, se dio cuenta de que estaba entre la espada y la pared, que no había salida sencilla.

De repente, un olor extraño, algo nunca antes percibido, le llenó las fosas nasales y ella se congeló en el sitio, mientras un escalofrío recorrió su cuerpo.

¿Qué era eso?

Nunca había tenido una percepción tan aguda. En la manada de Keeva, siempre la señalaban por no ser capaz de sentir esos olores, por no tener los sentidos desarrollados como los demás. Pero ahora… esto era distinto.

El aroma era tan intenso que su corazón comenzó a latir más rápido.

Y justo en ese momento, Gideon apareció, mirando la escena; sus ojos se posaron en la taza rota en el suelo, frunció el ceño.

—¿Qué está pasando aquí?

Elizabeth no pudo responder porque el corazón le latía con fuerza, y el olor era tan fuerte que casi le dolía, y no solo era su corazón el que estaba alerta, sino su cuerpo. Era como si un hilo invisible la impulsara a él.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: AMANTE CONTRATADA DEL ALFA: ¡HUYÓ CON SUS CACHORROS!