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Amar bajo la sombra del pasado romance Capítulo 1

Amelia estaba sentada en una de las tantas sillas que había en la sala del juzgado, su corazón estaba hecho pedazos. Luego de 3 años de matrimonio, hoy, ponía fin a esa etapa de su vida.

Tras varios minutos de espera, aquella mujer por fin ve llegar a Edgar Salinas, su aún esposo.

El hombre, tal como siempre, viene ataviado con un elegante e impecable traje, al verlo así, siente como el nudo que llevaba, aprieta más de lo normal, ya que, este traje, es uno de los que ella en algún momento preparó.

Era increíble cómo todo había cambiado de un momento a otro, era increíble cómo aquello que llamó “lo nuestro” en realidad nunca existió.

Al verlo, se da cuenta de que ya no eran los mismos de hace 3 años, él, a sus 28 años, se ha vuelto más atractivo y ella, a sus 21 años, solo luce cansada y harta, sí, harta de la vida, de su matrimonio, de fingir que nada pasa.

Hoy viene al juzgado a dar por terminado algo que nunca debió comenzar, sabe perfecto que, en este punto, ella es quien sufrirá más, pues él, saliendo de aquí, ya lo espera alguien más.

Ella no necesita ser una genio para saber que, fuera de aquí, debe estar Larissa Marcos, la mujer perfecta, según la descripción de doña Elenita, su futura ex-suegra.

Aquella señora debe estar dando brincos de alegría, ya que nunca bendijo su matrimonio.

En un abrir y cerrar de ojos, la audiencia comienza, ella oye, pero no escucha, solo ve cómo todos ahí mueven los labios, trata de prestar atención, pero, simplemente, no puede.

Amelia, desde hace 6 meses, vive como si estuviese en piloto automático, si mira atrás, le duele darse cuenta de que, creía que tenía todo: un esposo maravillosamente cariñoso y responsable, una hija en camino, una bella casa a la que llamaba hogar.

Edgar era el hombre de sus sueños, era el único capaz de hacerla sentir segura y feliz, por lo que aún no logra entender lo que sucedió.

El recordar aquel día le provoca una oleada de sentimientos encontrados; su garganta duele, sus lágrimas se acumulan y quieren traicionarla, pero no, no lo permite, no quiere darle a su futuro exmarido la satisfacción de decirle que montó una escena en el juzgado, así que se muerde la lengua y su mejilla interior.

- “Amelia, no te engañes, él ya no estaba contigo, él ya estaba con ella desde mucho antes de que todo sucediera. Recuerda bien cómo sucedió, no trates de adornar la realidad.” Se dice a sí misma.

Amelia, por más que intenta no hacerlo, cada día recuerda aquel fatídico día en donde su hija murió, jamás tuvo oportunidad de conocerla, no tuvo oportunidad de saber cómo era, de abrazarla, de olerla, de besarla, de cargarla.

Cierra los puños al pensar en que, si su nena no se hubiera muerto, ahora tendría 3 meses, estaría en sus brazos y ella no se sentiría tan vacía como se siente.

Mientras la audiencia se desarrollaba, Amelia no pudo evitar traer a su mente el día en que el destino quiso que toda la verdad se estrellara en su cara, el día en que vio cómo su marido entraba a un motel a lado de Larissa, su viejo amor de juventud.

De todas las cosas que perdió ese día, desearía poder borrar aquellos terribles recuerdos, pero no, ese día estaba ahí para recordarle dos cosas: su marido le estaba siendo infiel y ese día, su hija murió.

Amelia jamás se imaginó tener que vivir algo como aquello, menos estando embarazada. Jamás creyó que en un arrebato de celos, de enojo o frustración, haría lo que haría, pues solo una loca o masoquista, lo esperaría hasta que saliera de aquel lugar.

Al recordarlo, una lágrima traicionera rodó por su mejilla, la cual, limpió inmediatamente, porque estaba cansada de verse patética.

- “¡AMELIA SOLO FUE SEXO, NO ES AMOR! ¡POR DIOS! ¡ENTIÉNDELO! ¡LARISSA NO SIGNIFICA NADA, ELLA SOLO ES UN DESAHOGO! TÚ Y YO, NO PODEMOS TENER INTIMIDAD, NO MIENTRAS ESTÉS EMBARAZADA, RECUERDA, ES POR EL BIEN DE LA BEBÉ.” Esas habían sido las palabras que su marido usó para calmarla y justificarse.

- ¡Amelia Torres! -dijo el juez mirándola fijamente y haciéndola salir de su ensueño.

- Sí, sí, dígame, señor juez… -respondió apenada.

- ¿Está de acuerdo con lo que solicita la parte demandada?

- ¡Perdón! ¿Podría repetirme lo que pidió? -dice la joven, volteando a ver a su futuro exesposo, quien mueve la cabeza en negación.

- Licenciado Aldama, ¿Puede hacernos el favor de repetir la solicitud?

El hombre voltea a verla con desdén y dice:

- Mi cliente solicita que esta misma semana, desaloje la casa que no aceptó, ya que, será vendida la próxima semana.

Al escuchar aquello, el corazón de Amelia le dolió de una manera que nadie podría imaginar, por lo que, simplemente pasa saliva como si con esto, pudiera empujar al fondo lo que sentía.

- Sí, no hay problema, hoy mismo dejaré la casa. -dijo Amelia tratando de aparentar tranquilidad.

- Señora Torres, usted puede tomarse toda la semana. -dijo el juez, al ver el semblante cansado y triste de la mujer.

Capítulo 1: Ya no somos, ni seremos nada... 1

Capítulo 1: Ya no somos, ni seremos nada... 2

Capítulo 1: Ya no somos, ni seremos nada... 3

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