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Bofetada por Siete Años romance Capítulo 7

Después de que Emma y las demás se fueron, el salón quedó en silencio.

Dana miró a Javier, bajó la vista y susurró:

—Gracias.

Javier, con esa actitud despreocupada y las manos en los bolsillos, dijo:

—Muy bajito, no te oigo.

Dana se sintió incómoda y subió el volumen:

—Dije que gracias.

Aun así, no gritó.

Javier soltó un bufido burlón.

—¿Gracias? ¿Y cómo piensas agradecerme?

Dana no esperaba esa respuesta. Se quedó pasmada unos segundos y luego preguntó tímidamente:

—¿Cómo quieres que te agradezca?

—Sé mi novia.

Dana levantó la cabeza de golpe, mirándolo con los ojos abiertos de par en par, aterrorizada.

—¿Qué? ¿No quieres? —Javier la miró de reojo.

Dana encogió los dedos nerviosa y balbuceó:

—Yo... yo no planeo tener novio.

El ambiente en la prepa Cordillera era bastante liberal; no prohibían los noviazgos, pero tampoco los fomentaban. Sabía que había un par de parejas en el salón.

Pero en su pueblo, tener novio en la prepa estaba prohibidísimo. Los maestros les repetían todo el día que el noviazgo adolescente era un pecado capital, que afectaba los estudios y era una pérdida de tiempo.

Así que, en su mente, tener novio en la prepa estaba mal.

Ella siempre había sido una buena estudiante, no hacía lo que los maestros prohibían.

Además, faltaba medio año para el examen de admisión a la universidad, no quería distracciones.

Hubo un silencio en el aula. Javier se inclinó hacia ella y la miró desde arriba.

—¿Qué te estás imaginando? ¿Crees que me gustas? Mírate en un espejo, ¿crees que me gustaría alguien con esa facha?

La cara de Dana se puso roja como un tomate.

Capítulo 7 1

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