Entrar Via

Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 112

Emilio la vio reaccionar así y su semblante se oscureció de golpe. De inmediato la jaló hacia él.

—Celina, ¿qué te pasa? ¿Qué quieres decir con eso?

Ella temblaba entre sus manos, los labios descoloridos, casi tan pálidos como el miedo que sentía.

—No me siento bien.

El hombre la sostuvo, mirándola como si pudiera ver a través de ella. Su mirada se volvió aún más cortante.

—¿De veras te sientes mal, o simplemente no quieres?

Ya ni sabía desde cuándo, pero últimamente, ella evitaba cualquier roce con él. Emilio había pensado que tal vez solo era un berrinche, una rabieta de pareja. Pero ahora, sentía que era algo mucho más serio.

Celina lo miró fijamente, como una muñeca vacía, sin brillo en los ojos.

—Emilio, soy una persona. Siento, sufro, me enojo. No soy tu objeto, ni tu herramienta.

—No me amas. Ahora que Abril regresó, ya no tienes que obligarte a estar conmigo, ¿no?

Emilio pareció entender lo que ella insinuaba, pero prefirió no enfrentar la verdad. Sostuvo su nuca, acercándola a la fuerza.

—¿Entonces no quieres?

Celina respiró profundo y apartó el rostro.

—No quiero.

—Vas a querer —soltó él, seco.

Emilio tomó su saco del pie de la cama y salió del cuarto. Cuando la puerta se cerró, se hizo un silencio tan espeso que hasta el aire dolía.

...

Al día siguiente, el celular de Celina sonó bien temprano, sacándola abruptamente del sueño. Apenas contestó, la voz furiosa de Felipe la sacudió.

[—¡Celina! ¿Qué hiciste? ¿Por qué Emilio no nos deja ver a Mati?]

Celina se despejó de golpe, incorporándose en la cama.

—¿Cómo dice?

[—Fuimos al hospital a ver a Mati, pero los guardias no nos dejaron entrar. Nos dijeron que fue orden de Emilio —Felipe casi gritaba.— Emilio permitió que Mati se atendiera en su hospital, ¡y ahora de repente no nos dejan verlo! ¿Qué le hiciste para que se enojara así?]

[—Tú sabes cómo está Mati. ¿No puedes, por lo menos por él, aguantarte lo que sea?]

[—¡Por tu culpa él está así! ¿De verdad vas a quedarte cruzada de brazos viendo cómo termina postrado en una cama?]

Cada palabra de Felipe era como una piedra arrojada directo a su pecho. Ni siquiera le dio oportunidad de explicar nada; colgó el teléfono de golpe.

Celina se quedó sentada, paralizada, sintiendo esa impotencia amarga de quien golpea el aire y no logra nada.

...

Mientras tanto, Lea manejaba rumbo al Grupo Arce. De reojo, miró al hombre serio en el asiento trasero.

—Mohamed ha contactado con gente muy rara. Un día antes del incidente, alguien fue a la comisaría a buscarlo.

—¿Ya sabes quién?

Lea asintió.

—Sí. El chofer de Valentina. Y además...

Capítulo 112 1

Capítulo 112 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Celina: entre la medicina y el adiós definitivo