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Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 185

Pero en realidad, ella nunca estuvo embarazada.

¿Así que este “malentendido” no solo lo sabía Oliver, sino también Abril?

En cuanto ocurrió el accidente, Abril fue corriendo a verla y hasta se desvivió por atenderla. Por lo visto, de alguna manera ella también estaba involucrada.

—Ya estuvo —Emilio arrugó la frente—. Primero la llevo a su casa.

Abril se quedó con la palabra en la boca, viendo impotente cómo Emilio cargaba a Celina hasta el carro, dejándola completamente olvidada…

Observando cómo el carro se alejaba, Abril apretó el puño con fuerza.

Dentro del carro, Celina también miraba la figura de Abril perdiéndose en el espejo retrovisor. Por un instante, en la actitud de Abril, creyó ver a la Celina de años atrás.

Vaya ironía…

Cuando más amó a Emilio, él la ignoraba. Ahora que ella había decidido soltarlo, era él quien comenzaba a preocuparse.

Emilio observaba las radiografías que ella se había hecho.

—¿Cómo fue que te caíste?

—¿Y si te dijera que alguien me empujó?

Él apartó la vista de las imágenes y la miró directamente.

Celina sabía que, aunque lo dijera, él no le creería, así que ya no insistió.

Después de un rato, Emilio habló.

—Voy a mandar a alguien a investigar.

Celina miró por la ventana. Le daba igual si él investigaba o no, la verdad es que nunca había esperado nada de él.

...

Los siguientes tres días, Celina tuvo que quedarse en casa recuperándose. No podía salir a ningún lado. Durante el día, Emma la cuidaba; por las noches, Emilio se hacía cargo.

Él se encargaba de todo: la cargaba para acostarla, ayudarla a bajar de la cama, ir al baño, bañarse… todo corría por su cuenta.

Después de todo, Abril tenía prisa por quedarse con el lugar de Celina. Cuando vio que Celina y Emilio seguían casados y creyó que ella estaba embarazada, sintió que su posición estaba en peligro.

Tal vez por no recibir respuesta, Abril se enfureció y le mandó una avalancha de insultos y burlas.

Incluso se atrevió a mencionar lo que Celina había hecho con Emilio en la cama.

Solo de leerlo le revolvía el estómago.

Por suerte, con el brazo lesionado, Emilio no podía tocarla. De lo contrario, se habría sentido todavía peor.

Por otro lado, Emilio mandó revisar las cámaras de seguridad alrededor de la piscina. Quedó claro que alguien había empujado a Santiago, pero no se alcanzaba a ver quién había sido.

Después de la caída desde el segundo piso, Santiago ya andaba a la defensiva, y ahora, tras el incidente en la piscina, se volvió aún más callado.

Abril se acercó a Emilio por detrás, con los ojos rojos por haber llorado.

—Emilio, si no hubiera llegado a tiempo, Santi… tal vez no lo hubiera contado. ¿Por qué mi hijo tiene que pasar por cosas así? ¿Será que nunca debí traer a Santi a la familia Arce?

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