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Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 198

Emilio tomó los papeles; eran dos hojas completas de declaración, pero su cara no se inmutó mientras los revisaba. No dijo nada.

La policía no encontró pruebas suficientes de intento de homicidio intencional, así que poco después dejaron salir a todos.

Al salir de la estación, Abril vio a Emilio apoyado en el carro, fumando. El humo blanco flotaba frente a su cara, oscura y cargada de una tensión que asustaba.

—Emilio… —Los ojos de Abril estaban rojos, llenos de lágrimas a punto de caer—. Yo de verdad no sabía que algo así iba a pasar, tengo mucho miedo…

—¿A qué fuiste al Hospital Luz de Salud? —sacudió la ceniza del cigarro, y su mirada le atravesó como si fueran cuchillos.

El gesto de Abril se congeló.

—Yo… en realidad fui por Tania, quería platicar con el señor Vera, y justo me topé con una amiga enfermera, nos pusimos a conversar un rato.

Emilio frunció el entrecejo.

—Lo de Tania y Alfonso no es asunto tuyo.

—¿Me estás culpando, Emilio?

—Todo lo que pasa con Celina parece estar ligado a ti. —Emilio alzó la cabeza, exhalando el humo despacio, la mirada profunda—. Abril, a veces llego a preguntarme si tú no tuviste algo que ver.

El cuerpo de Abril tembló de golpe. Se acercó y lo sujetó de la manga.

—¡Emilio, yo no tengo nada que ver! —soltó entre sollozos—. Solo porque Matías me secuestró, solo porque estuve ahí cuando su papá tuvo el infarto, ¿ahora también vas a sospechar de mí por la muerte de su mamá?

—Si yo de verdad hubiera querido que ella muriera, ¿crees que iba a dejar que todos supieran que yo estaba ahí? ¡Yo quería ayudarla! Ella pudo aguantar un poco más hasta que llegara ayuda, pero… ¡ella fue quien soltó nuestras manos! —La voz de Abril se quebró; su miedo era genuino, igual que el temblor en su voz y la confusión en sus ojos.

Emilio arrugó el ceño. Justo en ese momento, recibió una llamada del hospital.

—Señor Arce, la señora… no está en la habitación.

Emilio apagó el cigarro en el basurero de la calle.

—Ya voy para allá.

Se subió al carro y miró a Abril.

—Consigue un taxi para volver.

Abril se quedó viendo cómo el carro se alejaba. Cuando desapareció de su vista, su expresión finalmente se relajó un poco, aunque por dentro sentía pura impotencia.

Después de diez años de conocerse, él ahora dudaba de ella.

Él no solía ser así.

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Capítulo 198 3

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