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Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 222

Esta era la primera vez que Emilio le gritaba a ella, y ahora en sus ojos no quedaba ni rastro de paciencia.

La enfermera, alertada por el escándalo, empujó la puerta y entró al cuarto. Al ver el florero destrozado en el suelo, solo preguntó si estaban bien.

—No pasa nada, fue un accidente. Ya puedes seguir con lo tuyo —contestó Emilio con un tono seco.

Cuando la enfermera salió, Emilio se giró, ni siquiera la miró a los ojos.

—Santiago no tiene culpa de nada. Te doy mi palabra de que voy a asegurarme de que se recupere, no romperé esa promesa. Pero contigo, no pienso volver a meterme en tus asuntos, ni voy a buscarte de nuevo. Y sobre el título de señora Arce, todavía no te corresponde.

En cuanto terminó, salió del cuarto y azotó la puerta.

—¡Emilio! —gritó Abril, saltando de la cama. Pero al pisar los pedazos de vidrio, sintió un dolor punzante en la planta del pie, perdió el equilibrio y cayó al suelo.

Se apoyó con ambas manos temblorosas, que ahora apretaban con fuerza el piso. Sus ojos, enrojecidos, rebosaban de rabia.

¡Había subestimado a Celina!

...

En ese momento, Celina esperaba nerviosa en el aeropuerto.

Unos quince minutos después, el carro especial del Hospital Luz de Salud y el de Alfonso llegaron al mismo tiempo. El equipo médico que aguardaba en el aeropuerto no dudó en acercarse y tomar el control de la situación.

Celina vio cómo Matías era entregado al personal médico del aeropuerto, y por fin pudo respirar con tranquilidad.

Alfonso bajó del carro y se acercó a ella.

—Cuando llegues a Solsepia, no olvides llamarme.

—No se me va a olvidar —respondió Celina, negando con la cabeza. Luego, pensó en algo y añadió—: Dale un saludo de mi parte a mi madrina, dile que la espero en Solsepia.

Él sonrió.

—Claro.

Celina bajó la mirada para ver la hora en su teléfono.

—Alfonso, entonces yo me adelanto.

Él agitó la mano a modo de despedida.

Celina tomó su equipaje, se despidió de Alfonso y siguió al equipo médico por el acceso especial.

Cuando subió al avión, miró por la ventanilla y aspiró hondo.

Por fin se iba.

...

De regreso, una lujosa camioneta bloqueó el paso del carro de Alfonso.

Álvaro salió, y una mujer descendió de la camioneta para acercarse a la ventanilla trasera y decir algo en voz baja.

—¿Qué pasa? —preguntó Alfonso, bajando el vidrio.

Álvaro se giró hacia él.

Capítulo 222 1

Capítulo 222 2

Capítulo 222 3

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