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Celina: entre la medicina y el adiós definitivo romance Capítulo 64

—Ya lo dije, a mí no me interesa el título de señora Arce.

Celina, con total tranquilidad, acomodó los papeles que había recogido y los devolvió al estante.

—Si a alguien le importa, que se lo quede.

Emilio la miró con ojos oscuros y una expresión difícil de descifrar.

—Celina, no seas necia —aventó con voz baja.

Ella ni siquiera volteó a verlo.

Él quiso decir algo más, pero el timbre del celular lo interrumpió. Revisó la pantalla: era una llamada de Abril.

Emilio le lanzó una mirada a Celina, como si no tuviera nada que ocultar, y contestó de inmediato, usando un tono suave que pocas veces se le escuchaba.

—¿Qué pasa?

Celina se detuvo por un instante, de espaldas, sin girar la cabeza.

Ese tono…

Definitivamente era Abril.

—Emilio, no sé por qué motivo Celina denunció a Tristán, pero él me ha ayudado alguna vez y estoy segura de que aquí hay un malentendido. ¿Podrías ayudarlo? —la voz de Abril sonaba suplicante.

Emilio tamborileó con los dedos sobre el escritorio, completamente impávido.

—No deberías juntarte con ese tipo de gente, sólo buscan sacar provecho. No pienso ayudarlo.

Y colgó.

Celina no pudo evitar sorprenderse un poco.

La verdad, podía imaginar para qué llamaba Abril. Claramente quería que Emilio intercediera por Tristán.

Ella estaba segura de que Emilio aceptaría…

Después de todo, jamás le había negado nada a Abril.

Emilio la observó unos segundos, con la mirada clavada en su espalda, hasta que al fin se levantó despacio.

—No quiero volver a escuchar ese tipo de cosas.

Dicho eso, salió de la oficina.

Celina, viendo cómo se alejaba, se sintió incluso más confundida.

¿Acaso había dicho algo inapropiado?

¿O simplemente estaba en una de sus crisis?

...

—No, lo vi con mis propios ojos.

Tania, al escuchar eso, soltó el aire con alivio y le puso una mano en el hombro para consolarla.

—No te confundas, Abril. Mi primo está enamorado de ti. Celina es sólo una intensa que no lo deja en paz.

—¿Intensa? —Abril se quedó pasmada.

No esperaba esa respuesta de Tania.

—Sí, una intensa de lo peor. Ella es la que anda tras mi primo. Al principio, Emilio ni caso le hacía.

Abril apretó los labios. Por lo que veía en Tania, parecía que no estaba mintiendo. Quizá, en un principio, Emilio sí ignoraba a Celina.

Pero ahora… ya no podía estar tan segura.

Después de seis años juntos, viviendo bajo el mismo techo, era muy probable que Emilio hubiera terminado sintiendo algo por esa mujer.

Abril apretó con fuerza el cuchillo y el tenedor.

Su plan original era esperar a que Emilio ayudara a Santiago a registrarse como ciudadano y, después, decidir qué hacer. Pero ya había pasado un mes y Emilio ni siquiera había mencionado el tema.

Y, para colmo, Celina la había amenazado. Eso sólo lograba que sintiera que el tiempo se le venía encima.

Definitivamente tenía que encontrar una solución que la favoreciera a ella y no le dejara perder nada.

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