Entrar Via

¿Cuidar a tu amante? ¡Quiero el divorcio! romance Capítulo 7

No era que estuviera actuando, ni tratando de fingir nada.

Sino que, en estos últimos días, había estado sometida a múltiples emociones agobiantes.

La trágica muerte de Bruno, la insistencia de Federico en llevar a Mariana a vivir a su casa, sumado a los problemas entre ellos dos; todo se había confabulado para arruinarle el ánimo por completo.

Por lo tanto, sentía molestias intermitentes en el vientre.

Esa incomodidad le generaba ansiedad y preocupación, y para colmo, el llanto de su madre la había arrastrado a la misma tristeza.

Al notar que algo andaba mal con ella, Elena se secó rápidamente las lágrimas y le preguntó:

—¿Te duele el estómago?

Selene retiró la mano de inmediato.

—No.

Después de decir esto, se levantó, obligándose a reprimir sus emociones. Sin siquiera mirar a Federico, simplemente dijo:

—Vámonos.

Temía que si se quedaba más tiempo, su madre se daría cuenta de algo, después de todo, era una mujer experimentada.

A Federico pareció disgustarle esa actitud. Su apuesto rostro se enfrió visiblemente, pero también se puso de pie para despedirse de Elena.

—Nos retiramos, suegra. Cuando usted y mi suegro tengan tiempo, vengan a visitarnos.

Hablaba con voz grave, educada y mostrando el respeto correspondiente.

Su trato hacia los mayores era intachable, y él mismo irradiaba una elegancia y distinción que reflejaban a la perfección su refinada educación.

Además, la relación entre las familias Solís y Villar siempre había sido excelente.

Elena y Estella Villar, la madre de Federico, eran íntimas amigas.

Estella adoraba a Selene, y el hecho de que ella hubiera terminado casándose con Federico se debía en gran medida a la influencia de Estella.

Por lo tanto, Federico debía mostrar respeto ante su suegra.

Al ver su comportamiento, Selene lo ignoró y apartó la vista.

Elena asintió.

—De acuerdo.

Federico asintió con cortesía, se dio la vuelta y empezó a caminar, ignorando a su vez a Selene.

Selene pensó que probablemente a él ya le daba pereza hasta fingir.

O tal vez... ya estaba calculando... ¿cómo haría para casarse con Mariana?

—Espera —la voz de Elena resonó de pronto, deteniendo a Federico y sacando a Selene de sus pensamientos.

Ambos se dieron la vuelta.

Elena le dijo:

—Federico, quiero hablar contigo a solas.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¿Cuidar a tu amante? ¡Quiero el divorcio!