Capítulo 39
Aunque le pidieran morir por Alejandro, Camila probablemente no dudaría en hacerlo.
¿Entonces todos esos sentimientos eran falsos?
Después de pasar todo el día lidiando con la Corporación Díaz, Camila regresó a casa cuando ya caía la tarde.
Las grandes empresas eran realmente difíciles de manejar; si no hubiera hecho su tarea con antelación, en la junta de accionistas esos viejos habrían terminado por devorarla.
De pronto, su celular vibró. Era un mensaje de Nuria Haro, su mejor amiga de la universidad, quien le contaba que acababa de volver al país y moría por verla. Justo estaban en una reunión de exalumnos, y quería invitarla a tomar algo.
Camila y Nuria habían sido las más unidas de su dormitorio.
En la universidad trabajaban juntas, desvelándose para estudiar, y siempre repetían la promesa de si
alguna prospera, que no se olvide de la otra.
Pero al graduarse, Nuria se fue a trabajar a una empresa en el extranjero, mientras que Camila decidió quedarse con Alejandro, dedicándose por completo a ser su apoyo.
Camila trató de rechazar la invitación un par de veces, pero Nuria insistió, diciendo que solo estaría una noche en el país y rogándole que se vieran.
Recordando los días de amistad sincera que compartieron, Camila terminó aceptando.
El encuentro era en un bar musical del centro.
Cuando Camila llegó, el salón privado ya estaba lleno. Nuria estaba sentada en una esquina y, al verla entrar, corrió a abrazarla emocionada.
-¡Camila! ¡No sabes cuánto te extrañé!
El entusiasmo de Nuria le provocó a Camila una cálida sensación de nostalgia.
-Nuria, sí que has cambiado. ¡Se nota que estos años te han sentado bien!


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